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Dr. Miguel Alvarado Borgoño: “Hoy con la palabra cultura lo justificamos todo”

Cuatro años atrás público su libro “Aculturaciones. El vacío de la cultura o el delirio de la identidad”, el que resultó ganador el 2015 del concurso para traducción a la lengua portuguesa organizado por la Universidad de Campinas, Brasil y que en diciembre de la mano de la editorial UNICAMP se relanzará en un segundo idioma.

Hablamos del Dr. Miguel Alvarado Borgoño, quien actualmente asume como Director de Investigación y postgrados de la UCSH. No es la primera vez que se encuentra en estas aulas y pasillos, pues años atrás, cuando la universidad era conocida como IPES Blas Cañas ya se destacaba como docente. Es licenciado en antropología de la Universidad de Chile, Magister en Ciencias Sociales de la Universidad Gregoriana de Roma, Doctor en Ciencias Humanas de la Universidad de Goettingen en Alemania, donde también obtiene su postdoctorado en filosofía del Lenguaje. Por tanto, sus investigaciones en cultura no son una mera coincidencia.

¿Cómo surge la idea de hablar de las aculturaciones?

En la universidad de Frankfurt gané un proyecto sobre el pensamiento racista en America latina. Trabajando en el informe de investigación en un libro de racismo me topé que en las universidades se habla mucho del concepto de cultura, pero no se define claramente. Los antropólogos de la década del 50’ en EE.UU. encontraron más de 150 definiciones de cultura, hoy deben ser miles, pero lo que digo en el libro es que el uso del concepto cultura es un ritual, quedo bien políticamente, pero no digo nada, por lo tanto, la esencia del libro es una crítica al uso arbitrario del concepto de cultura, hoy con la palabra cultura lo justificamos todo. Es así como la relatividad del concepto, lleva a lo relativismo valórico.

¿Cómo se presenta en el libro el término aculturaciones?

Aculturación, proviene del inglés “aculturation”, se refiere al resultado de un proceso en el cual una persona o un grupo de ellas adquieren una nueva cultura, por ejemplo, se dice que el exilio es un proceso de aculturación forzado. En el mundo contemporáneo, las personas viven pasando por procesos de aculturación. El libro además tiene un subtítulo “El vacío de la cultura o el delirio de la identidad” y este se explica por qué el vacío pasa a ser nada, nadie tiene claro que es cultura aunque todos usan el término y en el fondo inventamos nuestra identidad, como llamaba Lacan, “la leyenda épica”. Inventamos identidades. Aculturación es positivo en términos adaptativos, lo que planteo es que la aculturación es permanente. Todos somos en algún sentido aculturados.

Cómo se presenta el término cultura en el libro

El término cultura se utiliza bajo la negación de la no utilización del término; es decir, lo evito. Se habla de aculturación, raza, de los vocabularios racistas. En el fondo todo el libro es una apelación a evitar una sobre explotación del concepto cultura. La razón es muy simple, pues cuando apelamos al concepto cultura podemos justificar cualquier cosa y en el mundo académico podemos influir a que cualquier cosa pase, en este sentido, para mí la imprecisión del concepto profundiza las relaciones de pobreza, de hegemonía etc. Es un concepto peligroso.

¿Cómo el periodo que se conoce como dictadura cambia el concepto de cultura según lo que ese plantea en el libro?

Según el pensamiento sociológico hay un cambio desde antes y después de la dictadura, aquí toma fuerza el concepto cultura porque era políticamente correcto en un concepto dictatorial, pero antes de eso, se usaba el término ideología y estructura social. En dictadura se liga a un proyecto institucional donde los “milicos” primero quieren parar el gobierno de la Unidad Popular, pero después no tenían un proyecto económico y se instalan los “Chigago Boys”.

¿Luego de este cambio que viene del proyecto económico que hablamos nace el tema del delirio de identidad?

Hay una prepotencia con el inmigrante, como si fuéramos superiores. Personalmente creo que con los inmigrantes de color hay un miedo a mimetizarse, sin embargo, a mí me parece fantástico eso, pues que seamos más morenos que otros no significa que tendremos menos cultura, pero el racismo significa que vamos a tomar condiciones racistas y pautas afrocaribeñas. Defender la cultura nacional es una forma de fascismo.

La dictadura arrasó con la cultura. Chile es un país donde durante la década de los 60’ vive su periodo de oro en el pensamiento social, pero luego las ciencias sociales se fueron a centros formativos alternativos donde el Cardenal Raúl Silva Henríquez tuvo un papel protagónico con la Academia de Humanismo Cristiano y en esta misma universidad, en ese entonces conocida como IPES Blas Cañas, protegiendo a muchos intelectuales. Ahí veo que en la dictadura hay un uso sistemático de cultura. Hoy en día no debemos cansarnos de decir que Chile es un país desigual y eso depende del proyecto militar; o sea no le echemos la culpa a la cultura y no usemos la cultura para justifícarlo todo.

¿Cómo llega después de tanto tiempo el libro a Brasil y logra su traducción al portugués?

Una amiga en Cuba lo leyó en internet e hizo una reseña, pero en Brasil hay una gran lingüista Eni Orlandi, a quien llegó a sus manos mi libro porque en un encuentro académico se lo regalé. Ella lo leyó en una noche y lo presentó en un concurso editorial en la Universidad de Campinas y me llega hace dos años atrás un sobre desde la universidad en el que se me indica que mi libro ha sido seleccionado en el concurso para ser traducido al portugués. Tengo un aprecio especial a la editorial porque han sido muy respetuosos, compraron los derechos a la editorial cuarto propio de Chile, luego vino la traducción, muy prolija a todo esto y en diciembre se lanzará nuevamente el libro pero esta vez en portugués. Es un honor y un agrado para alguien que casi toda la vida se ha dedicado a publicar. Lo interesante es que aparezco como académico de la UCSH, en reconocimiento a la institución que me ha acogido estos años, pese a mi estadía en Alemania y que de alguna manera me ayudó a establecer mi vida en este país.

¿Qué se viene luego de la presentación del libro en diciembre?

Ahora estoy trabajando en procesos aculturativos, inspirado en la tesis de mi pareja que habla de los profesores con síndrome de Bournot, pues ¿qué pasa con aquellos docentes que están cansados? ¿Cómo se adaptan?