,

“El gran enemigo es la falta de confianza”: Dra. Marisa Guzmán, mentora académica PACE UCSH

Doctora en Ciencias Pedagógicas, periodista y profesora de Estado en Castellano, la Coordinadora de Prácticas Profesionales de la Escuela de Castellano de la UCSH, Marisa Guzmán, se desempeña como mentora académica del Programa PACE desde que se inició su implementación en nuestra Universidad.

En esta entrevista, comenta las principales características del trabajo desplegado con el estudiantado PACE, detalla los obstáculos más recurrentes que se les presentan durante el primer año de carrera y profundiza en las herramientas empleadas por el Programa para superarlos.

¿En qué consiste el acompañamiento académico ofrecido por el Programa PACE en el marco de la estrategia de Acompañamiento en la Educación Superior (AES)?

El acompañamiento académico es una modalidad de interacción entre docentes de esta Universidad, de distintas carreras, y el estudiantado que viene ingresando a la Institución. Consiste en orientar, mediar e insertar a quien ingresa a estudiar en las dinámicas que implica funcionar al interior de esta Institución, con su orgánica, con sus protocolos y reglamentos, además de dar apoyo académico en aquellas áreas que un/a estudiante reconoce como deficitarias.

Se preocupan entonces de dimensiones distintas…

Tiene un vector académico, otro que es más bien funcional administrativo y además un componente emocional que es muy propio del perfil de docente que atiende estudiantes en la modalidad de este Programa.

El objetivo final del acompañamiento es cimentar las bases del estudiantado con miras a lograr autonomía, que puedan desenvolverse de manera independiente en el ámbito universitario ¿Qué obstáculos identificas para lograr esa autonomía y qué herramientas emplean para superarlos?

El gran enemigo es la falta de confianza, la desesperanza aprendida. Venir de un sistema educativo que se caracteriza por normar todo. Me viene a la mente el típico cuento de pintar la rosa roja, el sistema educativo chileno no está preparado para quien pinta la rosa azul. Después, cuando les dices ahora sí, ahora tienes que tomar decisiones, y vienen de una formación en que lo que menos hacen es intervenir creativamente, que es jerárquica, se descolocan.

¿Qué se hace para avanzar en relación a eso?

Hay una línea de trabajo muy fuerte que apunta a desarrollar niveles de autoestima y autoconfianza. Este es un acompañamiento muy terapéutico porque tiene que ver con hacer consciente al estudiantado de sus cualidades, una concientización respecto de quién se es, no perder el objetivo de qué hago yo en este espacio y qué es lo que quiero.

Mi método consiste además en visualizar muy claramente lo que ocurre en el mediano plazo. Explicarles que es aquí y es ahora cuando están escribiendo su historia, que no pueden endilgarle ni a la sociedad, ni a la familia ni a la genética no lograr sus sueños. Cómo manejen sus cartas dirá si eso será posible o no.

Hay un desafío para superar la tolerancia a la frustración y ser capaces de ver más los procesos que los resultados…

Claro, la gratificación instantánea es también propia de las nuevas generaciones. En eso precisamente hay que hacer un trabajo y por eso es tan importante el tema de la constancia.

¿En qué ves esa constancia en quienes ingresan a estudiar?

Cuando son capaces de venir cada semana a las ayudantías, con independencia de que el día anterior o posterior tengan una prueba o trabajo importante. Cuando saben que dentro del horario y todo lo que tienen que hacer, este horario es con su mentora académica y no dejan de responder al resto de sus responsabilidades… lograr eso es un tremendo botón.

Hay también un trabajo de encantamiento, en el fondo es hacerles pensar que no se puede perder la oportunidad de un encuentro tan interesante porque cada vez que nos reunimos ganan algo. Cuando se maneja eso, quien estudia viene, hace y entremedio de eso el contenido académico va de yapa. Lo más importante es generar la conciencia de esta oportunidad, de que aquí y ahora es mío y lo construyo. Es un método eficaz para lograr que estudiantes superen la tolerancia a la frustración.

Está la línea de trabajo vinculada a la autoestima, a ganar confianza, pero que también debe reflejarse en resultados académicos ¿Qué relación existe entre el rendimiento del estudiantado con el acompañamiento brindado por el Programa?

Por supuesto que también deben haber resultados y no todo es apapacho, por eso establecemos lo que se denominan Contratos Didácticos. Objetivamente, el valor del acompañamiento está dado en si efectivamente logramos su permanencia en la carrera, a punta de que haya resultados, aprendizajes y logros. En ese sentido, se diseña un plan particular para cada estudiante en cuestión, porque hay quienes llegan pidiendo ayuda específica en una asignatura o en dos, apoyos específicos en técnicas de lectura, técnicas de comprensión y producción textual, entre otros.

¿Qué son los Contratos Didácticos?

Se trata de una figura que ayuda a objetivar cuáles son los compromisos que se tienen que realizar con cada quién, se arman a la medida del sujeto dependiendo de lo que se necesite y eso se va evaluando.

Es en definitiva un primer paso hacia la autonomía, estableciendo responsabilidades y tareas de las que quien estudia se tiene que hacer cargo. Cómo se hace cargo, mostrando evidencias.

¿Cómo funcionan en concreto?

Por ejemplo, se estable un propósito para la estudiante X que debe mejorar procesos de redacción de textos para la Universidad, ensayos, etc. Se emplea estrategias e indicadores, estrategias que vienen de otros textos, ampliación de vocabulario, etc. Independiente de la nota, el texto original, entregado por la estudiante, es revisado.

Finalmente son declaraciones que se ajustan a las necesidades que tenga una estudiante. Por ejemplo, un estudiante Z necesitaba retomar los hábitos y horarios de estudio, algo que funcionó muy bien el primer semestre y el segundo, a propósito de que tuvo que trabajar, se le fue al diablo. Aquí se le aplicó una estrategia denominada “preparar la clase”. Entonces los indicadores fueron verbalizar acciones, productos demostrables, fotos, trabajos sistematizados, carpetas por asignatura, etc.

¿Se exigen notas en los resultados?

No se exigen notas, pero naturalmente estamos atentas y monitoreando los resultados que van obteniendo. Aquí nos encontramos con un tremendo problema, y es que de repente la estudiante, es un informe en el que estuvo acompañada, dice que obtuvo un 5,2 de calificación. Ahí queda una parte trunca, y es que muchas veces no tiene cómo profundizar en aquellos elementos que quedaron a medio desarrollar porque mis colegas de la academia no entregan los trabajos de vuelta. O sea, en la prueba solamente dan la nota.

Entonces no saben en qué se equivocaron…

No saben por qué… Es importante que estudiantes exijan, porque es un derecho, los detalles de sus correcciones y evaluaciones, que entiendan que nosotras somos funcionarias que estamos a su disposición para que logren descollar todo su talento y logren sus metas. Es un problema estructural cultural que se da en estos espacios.

En la mayoría de los casos la permanencia de estudiantes se juega en el primer o tercer año de carrera ¿Qué desafíos identificas en el contexto de la UCSH pensando en estudiantes PACE?

 La autoestima, al margen de los aprendizajes que tenga cada estudiante. Quienes trabajamos en las mentorías PACE hacemos un trabajo para potenciar algunos conocimientos. Pero ese no es el problema. Lo que trabajamos acá ante esa realidad es precisamente recordar por qué están aquí y ahora, recordar que esta es una oportunidad única. En base a eso, y con las habilidades que cuentan, se hace el trabajo.

¿Qué pasa con este grupo de estudiantes después del primer año de acompañamiento?

 No quedan solos/as. Primero, porque cuando se cierra el proceso se sientan las bases para que sigan contando contigo en lo que requieran a futuro. No es que se acaba el PACE el primer año y queden solos/as. Existe una transición, existe el Programa de Inserción y Acompañamiento a la Vida Universitaria (PRIAVU). Es la continuidad del acompañamiento en lo que se refiere a cuestiones súper específicas.

Para mayor información, te invitamos a conocer la experiencia y entrevista de Valentina Vidal, estudiante PACE.