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Jornada Docente “Metodologías para el aprendizaje centradas en habilidades y competencias transversales” PACE-UCSH contó con la participación de 179 docentes

El pasado martes 18 de diciembre, en el centro de eventos Casa Dieciocho ubicado en la comuna de Santiago, más de 170 docentes pertenecientes a los 27 establecimientos de educación media que conforman la red de acompañamiento del Programa PACE-UCSH se dieron cita en una nueva versión de la Jornada Docente.

En esta oportunidad, la temática versó sobre los nuevos desafíos en materia pedagógica que supone un contexto de cambios constantes en el aula, particularmente enfocados en el desarrollo de metodologías de enseñanza-aprendizaje.

Qué papel juega la labor docente en el escenario actual donde, por ejemplo, la tecnología se ha incorporado como una herramienta cooperativa con los procesos pedagógicos; cómo se conjugan las nuevas competencias y habilidades a trabajar con las necesidades particulares de cada territorio y realidad educativa; así como la posibilidad de forjar dichas cualidades en distintas áreas del conocimiento, fueron algunas de las interrogantes que se discutieron en conjunto.

La exposición principal y posterior conversatorio estuvo a cargo del docente y experto en Metodologías Activas de Aprendizaje, Neiro Soto Negrón, que explicó la pertinencia de dar esta discusión en las comunidades educativas: “En este escenario de cambio, uno de los debates más fructíferos se ha centrado en la reflexión sobre la renovación metodológica, y es allí cuando se justifica la incorporación de Metodologías Activas de Aprendizaje en las prácticas pedagógicas”.

Según Neiro Soto, el rasgo principal que hace de este nuevo modelo educativo uno más eficaz es el giro que propone del enseñar al aprender. En definitiva, enseñar a aprender y entregar herramientas para que ese proceso se mantenga a lo largo de la vida.

Las Metodologías Activas de Aprendizaje se centran “en el aprendizaje autónomo del estudiantado guiado por profesores y profesoras a través del trabajo colaborativo –definió Soto-, enfocados en los resultados de aprendizaje expresados en términos de competencias genéricas y específicas”.

En términos prácticos, el objetivo fundamental de esta modalidad de trabajo, basado en una renovación metodológica, es cambiar la planificación de los procesos de enseñanza-aprendizaje y centrar su eje en las tareas que debe realizar el estudiantado por sobre la actividad del equipo docente.

“No se trata de sugerir al estudiantado que debe cambiar el sistema de trabajo, sino indicarle cómo debe de actuar para alcanzar las competencias previstas y acompañarle en ese proceso”, explicó Soto.

Hacia nuevos roles en la relación pedagógica

Este nuevo modelo educativo exige superar roles y relaciones tradicionales que se dan entre estudiantado y profesorado: la idea de que los equipos docentes retienen conocimiento para entregarlo de manera mecánica, asimétrica, como inyecciones de información, debe ser reemplazada en virtud de estimular un perfil autónomo en el estudiantado. “Deben convertirse en aprendices activos, autónomos, estratégicos, reflexivos, cooperativos y responsables –afirmó Soto-, sin duda esto exige un cambio de mentalidad en la cultura dominante de estudiantes, además de una atención especial”. En el mismo sentido, estas metodologías ofrecen la oportunidad de acrecentar la coordinación entre asignaturas, favoreciendo el establecimiento de objetivos comunes y el trabajo colaborativo, a través de un lenguaje común que permite un aprendizaje integral del estudiantado.

Si bien se trata de prácticas poco habituales dentro de la labor docente, al menos en el contexto nacional, Soto no reconoce resistencia en el profesorado respecto a su transformación. “Una condición importante para fomentar estas prácticas es que cada institución reconozca que esta labor no puede delimitarse a la responsabilidad de un profesor o profesora, sino que es un trabajo en equipo en el que se debe incorporar a la totalidad de docentes, institución y comunidad”, concluyó.

Por su parte, el orientador del Liceo Juan Gómez Millas de la comuna de El Bosque, Exequiel Catalán, enfatizó en las ventajas que ofrece este método de trabajo: “enriquece la propia labor con nuestro estudiantado, obteniendo mejores resultados no sólo en lo cognitivo sino también en su desarrollo integral”.

“En nuestra realidad estas metodologías son muy importantes, puesto que la mayoría de nuestros estudiantes son del área técnico-profesional y requieren apoyo en su inserción al mundo laboral, por ejemplo, en competencias blandas, iniciativa, trabajo en equipo y resolución de problemas”, añadió. “Dan la oportunidad a todos y todas de aportar cuando se trabaja a partir de ideas propias, el único cuidado corre por el lado de la evaluación y la buena planificación”.

Experiencias pioneras en el sistema educación pública

En rigor, esta apuesta metodológica no es nueva. Se viene trabajando en distintos establecimientos desde los años 90, pero no se ha consolidado en la educación pública. Es lo que cuenta la profesora de matemática del Centro Educacional Isla de Maipo, Leticia Nuñez: “en el CEIM se han hecho varios intentos con respecto al aprendizaje basado en proyectos. Ha costado que los establecimientos las adopten, especialmente en la docencia”.

“El impacto es positivo y así lo recalca nuestro estudiantado. En el cierre del proyecto de este año, destacaron sus aprendizajes porque los llevaron a la realidad, a su vida cotidiana, conociendo en profundidad temas que les interesan”, explicó.

Si bien el sistema educativo chileno tiene incorporado en su currículo un abanico de habilidades y competencias, su foco sigue siendo la entrega de contenidos. El desafío está por tanto en la transformación del trabajo docente orientado a generar en el estudiantado la capacidad para resolver problemas o desafíos complejos, movilizando recursos cognitivos, procedimentales y actitudinales.

En ese sentido, a juicio del Coordinador de Preparación en la Enseñanza Media del Programa PACE en el Ministerio de Educación, Mauricio Ahumada, cobran especial relevancia las acciones de la Instituciones de Educación Superior (IES) orientadas a reforzar estos puntos en los establecimientos que conforman sus redes de acompañamiento.

“Esto propicia la instalación de ciclos de mejoramiento continuo de las prácticas pedagógicas del cuerpo docente, en cuyo centro se encuentra el desarrollo de innovaciones en esas metodologías, de cuya implementación se co-construyan conocimientos; se prueben metodologías y didácticas que enriquezcan tanto a las IES, como de manera preponderante a docentes de esos establecimientos”, señaló.

“Estas acciones se prefiguran como experiencias pioneras en el sistema escolar público, sobre todo en los de contextos de alta vulnerabilidad. Sin lugar a dudas, esperamos que enriquezcan la labor y el desarrollo profesional de docentes, y que esto pueda medirse en efectos tanto en las prácticas pedagógicas en el espacio escolar, como en la configuración de un perfil de estudiante que egresa del PACE, que cuente con mejores herramientas para enfrentar su vida post secundaria, que favorezca la titulación de este estudiantado que accede a través de este sistema de acceso alternativo”, concluyó.