La mirada de siete estudiantes y un docente en tiempos de pandemia

La mirada de siete estudiantes y un docente en tiempos de pandemia

No creemos que sea necesario hablar sobre cómo la pandemia del COVID-19, que surgió de manera imprevista y se diseminó rápidamente en el mundo, impactará en la forma en la que nos relacionemos en los próximos años. El propósito aquí es compartir aquello que nos ha sucedido desde nuestro rol de estudiantes y de docente en la UCSH.

Entre las cosas buenas que hemos visto como estudiantes, destacamos la acción a mayor escala que se ha visibilizado al interior de la comunidad universitaria en la entrega de becas y dispositivos para conexión a Internet, además de computadores. Muches de nuestres compañeres tenían que compartir el computador con más personas en su casa o enfrentaban dificultades para conectarse. Aunque sabemos que muchas necesidades en esta línea pueden ir apareciendo con el tiempo, el haber brindado estos dispositivos permitió que no tuvieran que congelar o abandonar sus carreras.

Otra acción a gran escala emprendida por la Universidad ha sido brindar acompañamiento a quienes se contagien Coronavirus. Esto es un gesto claro que creemos que podría extenderse, pues hay estudiantes que se han visto afectades (directa o indirectamente) por el Covid-19, llegando a tener crisis de angustia, presentando estrés y gran preocupación por el futuro bienestar de sus familias. Es mucha la incertidumbre al no saber cuándo terminará esta situación.

Del profesorado hemos presenciado distintas acciones y empatía para entregar de mejor manera los conocimientos, haciendo más amigable el aprendizaje, sobre todo en cursos prácticos en los que la virtualidad impide acceder a laboratorios o salas de simulación. Hay docentes que no comienzan su clase sin antes preguntarnos cómo estamos o dándonos tiempo para que podamos expresar lo que nos sucede a raíz de la crisis sanitaria. Algunes tratan en clases lo medular del contenido, dejando lo adicional para el trabajo autónomo, y otres han grabado podcast adicionales a su clase para que podamos acceder a todo lo que en la clase virtual no alcanzamos a tratar, o que son flexibles en la entrega de una evaluación considerando alguna dificultad en particular. Un ejemplo es una profesora que decidió, luego de muchas dudas sobre un procedimiento en salud, grabarlo en su trabajo de turno para poder explicarnos en la siguiente clase cómo se realizaba.

Como estudiantes hemos visto cómo este contexto ha hecho emerger en muches de nosotres esa capacidad innata de empatía con las demás personas, manifestada en el acompañamiento que hemos dado a quienes tienen complicaciones para conectarse a una clase online. En algunas de nuestras carreras hemos levantado catastros sobre la situación de cada estudiante, a nivel personal, familiar, económico y laboral. También hemos creado carpetas compartidas donde dejamos el material de curso, apuntes u otras cosas del curso para quienes tengan alguna dificultad para acceder al aula virtual.

Toda esta situación ha dejado ver esa habilidad de reflexión sobre temas contingentes que de alguna u otra manera nos afectan como comunidad, tanto en clases como fuera de ellas. Especialmente cuando alguien está pasando por un mal momento personal o algún problema familiar por un posible caso de Covid-19.

Entre las dificultades que vivimos, creemos que lo más complejo ha sido el convertir todo en modalidad virtual totalmente de improviso. Esto ha sido difícil para nosotres, pero también para el profesorado, quienes han tenido que aprender a utilizar el aula virtual desde cero. Un efecto directo de esto es que la cantidad de información que seleccionan, preparan y nos envían es muchísima. Esto deriva en tener un gran número de trabajos o evaluaciones en paralelo. Quizás todo esto no era del todo distinto antes del Coronavirus, pero la situación actual no nos deja tener nuestra concentración 100% en la Universidad.

En este escenario creemos que es difícil para todas las personas buscar que este semestre y año sean normales y que podamos aprender todo, tal como en clases presenciales. El mejor ejemplo de eso son los cursos prácticos de salud, que muchas veces no solo involucran procedimientos específicos sino que también implementos especializados.

Hemos tenido complicaciones debido a la falta de comunicación entre compañeres de una misma generación, o tensiones al momento de llevar a cabo los trabajos. Las clases online han sido mucho más intensas que las clases presenciales, puesto que pareciera que se debe ver lo más rápido posible la teoría, ya que la clase se hace más corta si se consideran los problemas de conexión y las dificultades para utilizar las herramientas digitales. La carga académica fuera de clases parece aumentar y todo eso debe convivir con nuestros tiempos familiares y de descanso. La misma situación enfrenta el cuerpo docente.

La mirada de un docente

Como docente, he podido vivenciar cómo un trabajo colegiado con el resto  de docentes de la actividad curricular que imparto me ha permitido llevar de mejor manera mi labor. Al alero de una coordinación que abre y propicia espacios para la comunicación individual y como equipo, hemos podido nutrirnos de las experiencias compartidas, de las dificultades que hemos tenido y de las acciones que hemos emprendido para subsanarlas. Nos hemos apoyado para aprender a usar el aula virtual, para elegir textos de bibliografía digitalizada y para guiar nuestras clases dentro de cada unidad.

Además, colegiamos las evaluaciones, distribuyendo su diseño, co-construyendo a partir de retroalimentaciones que nos damos como equipo. Esto ha permitido lograr evaluaciones que no solo cumplen parámetros técnicos, sino que, además, permiten ser una oportunidad de reflexión para el estudiantado, pudiendo ser co-construida con docentes, y sin necesidad de ser contestada en pocas horas o días. Esto ha permitido bajar el nivel de estrés en estudiantes, propio de un contexto de evaluación, sin bajar los estándares de exigencia.

La virtualidad ha involucrado el gran desafío de tratar de acercarse lo más posible a una clase presencial, pero en formato virtual. Lo complejo está en aprender cómo lograr que clases en ese formato puedan ser lo más participativas posibles, de manera tal que pueda recibir más señales respecto al cómo va el aprendizaje de mis estudiantes. Con la virtualidad lo más difícil ha sido no contar con esas señales que en una clase presencial son claras.

Sin embargo, este contexto de pandemia y sus implicancias para nuestra comunidad universitaria también pueden ser una oportunidad para repensar qué es lo esencial en un curso, en una carrera y en la formación de una persona.

Para el estudiantado es una oportunidad para mejorar en hábitos de estudio, en organización del tiempo, para aprovechar las clases, para consultar a docentes, para participar de la clase virtual o del foro en el aula, y para acompañarse entre pares. Es un momento para la empatía y para apoyarnos mutuamente.

Para docentes es una oportunidad de vínculo, de crear comunidad de aprendizaje con  sus colegas y con la escuela. Oportunidad de contar experiencias de lo que resultó y de lo que no resultó, sabiéndonos muchas veces unos recién llegades a la virtualidad.

Son momentos para la adaptación y la flexibilidad, que surgen de la incertidumbre de no saber por cuánto tiempo más estaremos así. Por todo esto, más que informarnos sobre cuándo se acaba la cuarentena o cuándo encontrarán una vacuna, esta es una oportunidad de reconocernos como comunidad en tiempos de pandemia.

Jorge Maldonado M.

Docente Adjunto Facultad de Educación

Encargado Tutorías Guía Programa PACE-UCSH

Milenka Gómez G.

Estudiante de Ped. Edu. Diferencial

CoTutora Programa PACE-UCSH

Constanza Lagos M.

Estudiante de Enfermería

Tutora Guía 2° Año Programa PACE-UCSH

Carlos Saavedra L.

Estudiante de Ped. en Filosofía

Tutor Guía 2° Año Programa PACE-UCSH

Carla Oróstica O.

Estudiante de Fonoaudiología

CoTutora Programa PACE-UCSH

Javier Pavez D.

Estudiante de Derecho

Tutor Guía 2° Año Programa PACE-UCSH

Sofía Bedwell R.

Estudiante de Pedagogía en Matemática

Tutora Guía 2° Año Programa PACE-UCSH

Esteban Silva A.

Estudiante de Psicología

Tutor Guía 1° Año Programa PACE-UCSH