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Propuestas para una Educación No Sexista se toman el Ex Congreso con la III Escuela de Liderazgo Estudiantil del PACE-UCSH

Programa PACE en Congreso Nacional

Ya instalado en las butacas del emblemático Salón de Honor del Ex Congreso Nacional, enfrentado al imponente cuadro que representa la llegada de Diego de Almagro a Chile, el grupo de más de 150 estudiantes de 25 establecimientos PACE UCSH fijó su mirada en el podio central, atento a la interpelación de la oradora: “¿Pueden hoy escoger libremente qué estudiar siendo hombres o mujeres?”

Han sido instancias excepcionales, en los más de 140 años que tiene el edificio del Ex Congreso, que la reflexión feminista se ha tomado sus pasillos y recargados salones. El Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior (PACE) de la Universidad Católica Silva Henríquez entró a esa pequeña suma de excepciones, desplegando allí su “III Escuela de Liderazgo Estudiantil: Género y Educación (No) Sexista” (ELE) el pasado miércoles 10 de octubre.

Escoger un espacio de estas características no fue casualidad, y es que la esencia del ELE está en su espíritu propio, en ser una actividad envolvente y consolidada, pensada para que hombres y mujeres jóvenes se descubran en confianza, opinen, debatan, piensen, se emocionen. Qué mejor entonces que un lugar donde se respira historia en cada uno de sus rincones.

De a poco fueron llegando quienes protagonizaron la jornada: estudiantes, felices de visitar un sitio muchas veces cerrado para las mayorías, dispuestos a conversar sobre dos de los temas que los movimientos sociales han encumbrado como primordiales para avanzar en este siglo: educación y feminismos.

Fue la Coordinadora Ejecutiva del Programa PACE-UCSH, Victoria Moreau Rojas, la encargada de una de las primeras intervenciones frente al Salón de Honor. En sus palabras, una invitación a examinar de forma crítica nuestra realidad y pasar a la acción para cambiarla: “Ejercer liderazgo significa saber priorizar, identificar los elementos más relevantes para el mejor desarrollo de nuestros contextos y comunicarlos efectivamente a nuestro entorno. Ejercer liderazgo se traduce en transformación (…) Siéntanse libres de opinar, a eso les invitamos, a discutir, escuchar, plantear sus puntos de vista. Pretendemos que cuestionen las desigualdades, y que no se agote allí, sino que eso les mueva a ser agentes de cambio para contribuir a la erradicación de las mismas”.

Al discurso central le siguió un espacio de reflexión conjunta a cargo la Doctora en Educación y fundadora del Centro de Estudios de la Primera Infancia, Alejandra Cortázar. Enfocada en la inequidad de género presente en la Educación Parvularia, su exposición fue la antesala de una jornada participativa y colmada de entusiasmo, con preguntas e intervenciones por parte de las y los estudiantes.

Se habló de sesgos, prejuicios, construcción de estereotipos y trato diferenciado, fenómenos que a juicio de Camila Gana, estudiante de tercero medio de Párvulos del Complejo Educacional Manuel Plaza Reyes (Lampa), las nuevas generaciones están llamadas a transformar: “A párvulo no entran hombres porque les da miedo, porque dicen que no se puede. En electricidad, en cambio, entran hombres, pero solo hay dos mujeres, les da miedo estudiar lo que realmente quieren. Se ven presionados por la familia o la sociedad en total. Es necesario discutir esto y cambiar, nosotros somos el futuro y nuestros padres no pueden obligarnos a vivir algo donde ni siquiera estarán, somos nosotras las que vamos a vivirlo”.

Educación No Sexista y liderazgo estudiantil

Divididos en grupos de trabajo y distribuidos entre el Salón de Honor, la Sala de Sesiones, el Salón de los Presidentes y la Sala de Lectura, todas y todos los estudiantes participantes del ELE reflexionaron y conversaron sobre conceptos clave para comprender qué son los feminismos y cuáles son sus alcances para explicar la vida diaria.

El desafío, comentaron, está en llevar esos aprendizajes a sus comunidades escolares: “Un líder debe ser positivo e incidir constantemente dentro de la agenda de contingencia nacional. En este tema, podemos dinamizar a nuestra comunidad educativa, por ejemplo, comprendiendo la diferencia entre sexo y género, aceptando que hay más de dos géneros y valorando el camino que cada persona elige para su vida. Creo que esa es una manera de llegar a nuestros liceos”, explicó Michael Alarcón, estudiante de cuarto medio del Liceo Técnico Profesional de Buin.

“Estamos en una sociedad hetero patriarcal, demasiado hetero-normada. Hay que abrirse a cosas nuevas y dejar de lado todas las conductas erróneas que teníamos y que eran cotidianas y normales para todos”, se explayó Alarcón.

Por su parte, la estudiante de tercer año medio del Liceo Comercial República de Brasil de Peñaflor, Maureen Ondarza, enfatizó en la necesidad de repensar la realidad de cada comunidad educativa y abordar temas antes invisibilizados: “Esta Escuela nos permite salir adelante con nuevos pensamientos y herramientas para comunicarnos mejor con la comunidad del Liceo. Podemos pensar más sobre cosas que antes eran tabú, por ejemplo, la diversidad sexual, darnos cuenta de qué es lo correcto y entender que no necesariamente lo que se nos impuso es cómo tienen que ser las cosas”.

“Estos espacios son necesarias porque tenemos que generar un cambio. Tenemos que aceptar la diversidad como algo normal, el pensamiento va evolucionando y nosotras las jóvenes tenemos que empujar esos cambios”, concluyó Ondarza.

Hacia una Educación No Sexista

En total, la jornada contó con tres grandes actividades, cada una con mayor nivel de profundidad que la anterior. Apoyadas con objetos e imágenes publicitarias, entre otras cosas, las monitoras idearon diferentes estrategias para estimular a cada uno de sus grupos hacia apreciaciones más completas sobre el género como construcción cultural, la reproducción del sexismo a partir de estereotipos de género y medidas concretas para cimentar una educación no sexista.

En este último punto, la presentación de la Investigadora de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, María José Valdebenito, resultó un aporte. Pensando en cómo generar condiciones para eliminar progresivamente las brechas de género que existen en el mundo laboral, “hay que pensar en dos líneas: las políticas educativas y las políticas laborales. No podemos pensar que estos dos puntos van a ser universos separados”, afirmó.

“Políticas educativas es crear incentivos para el ingreso de más mujeres a espacios que han estado clausurados para ellas, uno podría decir por qué no poner cuotas en carreras tradicionalmente masculinizadas. Por otro lado, generar políticas, incentivos e incluso regulaciones para que las mujeres también puedan entrar a espacios de trabajo clausurados. Tiene que ver con terminar con restricciones que uno podría regular y no permiten que una mujer desarrolle el ejercicio pleno de un rol o una función”, explicó Valdebenito.

Luego de una Escuela cargada de trabajo, conversación y nuevos contactos en el celular –porque también el espacio dio pie a una inmensa red de ideas y proyectos que concretar entre sus participantes-, las y los estudiantes se despidieron del Ex Congreso Nacional.

“Creo que estos temas se deberían llevar a las salas de clases, comenzar un ramo o un tipo de taller. Quizás haya que dejar cosas que van más por el ámbito personal como la religión, para dar espacio a temas como la filosofía o la educación no sexista”, recalcó Michael Alarcón.

A su vez, Camila Gana, que intercambió su jumper con los pantalones de un compañero para participar de un sketch en la actividad final, mencionó algunas ideas que espera concretar a futuro: “no todos los colegios pudieron venir a esta reunión y sería bueno tener alguna revista o un blog para que todos estemos integrados, algo entre comunas o algo sí. Sería bonito que todos los liceos pudieran intentarlo, pelear por la igualdad entre hombre y mujer, hacer charlas, que sepan que pueden estudiar lo que sea sin importar si se es hombre o mujer”.