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Voluntariado de Clases de Castellano a Migrantes Haitianos se consolida en la UCSH

Clases de Español a Haitianos

Desde el 2017 que la Pastoral Universitaria ofrece en sus programas de voluntariado la opción de ayudar a enseñar castellano a migrantes provenientes de Haití. Este 2018 el programa dio un paso más al sumar en su equipo a una encargada que pudo efectuar en él su práctica profesional de Trabajadora Social. Ella es Isabella Dishington, estudiante de la Universidad La Salle de Bogotá que estuvo durante todo el año trabajando en el voluntariado mientras cursaba en la UCSH un programa de doble titulación suscrito con su institución.

Por lo mismo, quisimos consultar con Isabella cómo se desarrollan las clases, quiénes participan en ella y, principalmente, cómo ha sido su experiencia.

¿Por qué decidiste venir a Chile y a la UCSH?

Desde que entré a la universidad siempre quise hacer algún intercambio y como yo estudio Trabajo Social, Chile es un país que ha sido un referente latinoamericano en cuanto a su lucha Mapuche, a su historicidad, a la dictadura, y en política pública igual. Nosotros hemos copiado el Código Civil y muchas políticas públicas de acá y eso siempre me llamó la atención. Y la universidad bueno porque comparte mucho el espíritu de la mía, es muy a fin. La verdad acá me he sentido como en mi casa, todos son súper lindas personas.

Isabella Dishington

Isabella Dishington.

¿Cómo te acercaste a trabajar con la Pastoral Universitaria?

Yo tenía que hacer la práctica profesional y ya me habían asignado un centro de menores para trabajar con sus familias. Pero entonces un día me acerqué a la Pastoral, conocí al profesor Hugo Miranda y él empezó a hablarme de los voluntariados. Desde que llegué siempre me llamó la atención el curso de castellano a migrantes haitianos y como él es Trabajador Social le pregunté la posibilidad de hacer la práctica profesional y como me vio muy entusiasmada me ayudó, hablamos con mi profesora encargada para que me hicieran el cambio de campo de práctica y la verdad fue muy bueno.

Sin duda esta práctica necesitaba muchísima ayuda, se había ido el chico que lideraba el proyecto y no había nadie a cargo, entonces igual fue un desafío porque yo llegué y como que no había nada. Entonces fue empezar a ir a capacitaciones de migraciones, informarme, a leer política de acá, qué estaba pasando, la coyuntura igual, porque en Colombia no tenemos migrantes haitianos, pero tenemos los hermanos venezolanos. Pero los haitianos acá tienen la barrera del lenguaje, entonces fue un desafío porque son entre 50 y 60 personas las que vienen a cada clase. Incluso ahora hay 118 personas que asisten en general. Fue como el desafío de que hay que hacer algo y hay que hacerlo ya. Ahí me di cuenta que tenían muchas problemáticas pero que igual teníamos que enseñarles el castellano porque si no ellos no se iban a poder comunicar y pues afortunadamente pude hacer una recopilación de material para pruebas, dividirlos por edades o por quienes tenían más habilidades de habla, organizar el grupo.

Después del diagnóstico, como ellos igual tiene problemáticas en sus trabajos, en su vida cotidiana, con sus papeles como migrantes, empecé a hacerles una ruta de atención desde el Trabajo Social y ahí aproveché todos los recursos que tiene la UCSH, porque esta Universidad tiene Fonoaudiología, tiene Clínica Jurídica, como que todo está acá, pero nadie había caído en la cuenta de que eso se podía usar para hacer una ruta de atención. Ahí decidí hacer reuniones y así fue como empezamos también a contactar a la Hermandad de los Dolores que es un centro médico que queda acá en San Isidro con Curicó. A ellos les gustó la propuesta y ahora los atienden gratuitamente allí. Entonces, ha sido una experiencia bonita porque desde el principio yo no he sentido que estoy haciendo mi práctica, sino que estoy haciendo lo que me gusta realmente.

Para quienes no conocen el voluntariado de Clases de Castellano a Migrantes, ¿cómo trabajan ustedes?

Funciona lunes y martes en la BiblioClases de Español a Haitianosteca Pablo Neruda, en Idependencia, de 19:00 a 20:30, y los días sábados acá en Casa Central, de 10:00 a 12:00 horas. Actualmente ha sido súper interesante porque no solo estamos trabajando con migrantes haitianos, también han venido personas de medio oriente, el semestre pasado tuvimos una chica de intercambio de Holanda que iba al curso, entonces igual es un espacio en el que hay interculturalidad, se comparte entre todos y se aprende de todos. Igual nosotros hemos aprendido cosas en creole, tratamos que sea recíproco para que haya retroalimentación. Así funcionamos para todo el que desea venir a inscribirse, porque de hecho se necesita mucha gente, porque hay muchas cosas por hacer, contamos con voluntarios pero son pocos.

Los voluntarios que participan actualmente son de todas las carreras, no necesariamente de Educación en Castellano…

Sí, y de hecho es súper curioso porque hay solo una chica que viene los sábados y es de Pedagogía en Castellano. Del resto vienen chicos de Enfermería, Kinesiología, Fonoaudiología, Derecho, Ingeniería Comercial, Pedagogía en Inglés o sea todas las carreras. Realmente es súper diverso.

¿Cómo se guían para hacer las clases?

Usamos un libro que tiene lo básico en creole y castellano. Igual utilizamos unas guías facilitadas por la Universidad Alberto Hurtado, pero son como 15, entonces nos ha tocado hacer nuestro material para complementarlas. Tenemos una plataforma de Google Drive por niveles y ahí todos tienen disponibilidad del material. Mi trabajo es organizarlos y por correo les aviso los días que les corresponde hacer clases, a quiénes, qué cursos y qué temáticas.

¿Hasta cuándo te quedas en Chile?

Hasta el 22 de enero. Igual es súper triste porque generé mucho vínculo con el voluntariado y se hicieron cosas muy bonitas. La idea es que como yo tengo que ir a terminar mi proceso en mi Universidad, que los estudiantes de Trabajo Social vean esto como un centro de prácticas, que antes no se había considerado. Pero ya se pudo evidenciar que hay mucho por hacer y ya queda un trabajo súper adelantado para mejorarlo y que más personas, o gente de otros países, puedan acceder al servicio.Clases de Español a Haitianos UCSH

El desafío que queda ahora es que pueda haber estudiantes de Pedagogía en Castellano y Pedagogía en Inglés que nos puedan ayudar a organizar el material y hacer un plan de estudio más ordenado, para que las temáticas se puedan evaluar mejor. Igual ha sido un reto esa parte porque como varios no somos pedagogos como que enseñamos de la forma en que uno aprende.

¿Qué crees que te llevas de esta experiencia?

Muchísimo, primero nunca imaginé que iba a poder manejar un grupo tan grande. Enfrentarme también a la toma que hubo el primer semestre y llegar a que no hubiera ningún voluntario y tener yo que manejar toda la gente. Siempre tuve un plan B y resulté enseñando clases de salsa o merengue cuando no había nada más que hacer. Cogía el equipo de sonido y los ponía a todos a prácticas partes del cuerpo, muy instintivamente. Porque la gente que sale de su trabajo que va con todas las ganas de aprender, de contarte cómo le fue porque muchos de ellos no tienen a quién contarle sus problemas ni nada, y como que te das cuenta que más allá de todo hay una necesidad de ellos por sentirse parte de.

Uno sabe que históricamente igual en Chile no quedó población negra, y en la migración acá primero llegaron peruanos, bolivianos, colombianos, de hecho, estadísticamente acá hay más colombianos que haitianos, pero como el haitiano es de color negro entonces lo discriminan mucho. He tenido casos de estudiantes que nos llegan golpeados y tener una que enfrentar sus momentos de crisis y de ser humana para hacerles entender a ellos que la sociedad acá está cambiando, que va rechazando esos casos de violencia y va generando una consciencia. Decirles que no todas las personas son malas, porque hay que hacerles saber a ellos que hay gente de buen corazón dispuestos a ayudarlos, que hay universidades que se preocupan por ellos, y que muchos de ellos tienen también sus carreras en Haití y que quieren seguir estudiando. De hecho, acá la Universidad ha sacado promociones de personas haitianas, entonces eso me llena de alegría, saber que ellos pueden desarrollarse.

Y verse de pronto a uno, porque cuando yo digo que soy colombiana la gente no me cree por la forma en que es una, rubia de ojos claros, como que la gente piensa que los colombianos somos más oscuros. Eso es lo bueno que hay en Colombia, que hay mucha diversidad, entonces yo en la escuela siempre estudié con compañeros negros, como que nunca hubo para mí esa distinción que hay acá. Entonces para mí socializar con ellos es súper normal y ellos igual se sienten muy incluidos a la hora de darles un abrazo, el afecto, el que tú aprendas también su idioma, sus palabras.

Clases de Español a Haitianos - UCSH¿Con cuántos voluntarios cuentan actualmente?

Ahora tenemos un equipo de 15 personas fijas, pero han pasado más de 80 personas porque igual vienen estudiantes a hacer sus trabajos. Pero les decimos que si quieren venir tienen que cumplir un tiempo de voluntariado porque es un compromiso que ellos adquieren con la gente más que con el programa.

En el equipo hay unos chicos súper comprometidos y me voy feliz porque sé que ellos llevan a flote el proyecto. La idea ahora es que queremos que sea mucho más institucionalizado, que la Universidad visibilice más este proyecto, lo haga parte de su cosmovisión y que el que mira la Universidad Católica Silva Henríquez también mire un referente para ayudar a la persona migrante, que acá hay herramientas y hay un equipo interdisciplinario que tiene todas las capacidades para poder dar una atención tanto en la parte educativa, como en la psicosocial, en la parte jurídica. Tenemos mucha riqueza en nuestros estudiantes, nuestros docentes y nuestros grupos de investigación, que podemos aplicar en el programa. Entonces me voy feliz, súper contenta con la oportunidad que todos me dieron acá.