Elena Romero Pérez, Directora Escuela de Educación en Historia y Geografía UCSH

Elena Romero

Directora Escuela de Educación en Historia y Geografía UCSH

A 81 años de la llegada del Winnipeg a Chile: 3 de septiembre de 2020

El 18 de julio de 1936 se inició la Guerra Civil Española, conflicto que tuvo gran influencia y alcance en el contexto de entreguerras (1918-1939), donde la dimensión internacional de esta guerra se tradujo en la conformación y participación de las brigadas internacionales en el campo de batalla, el apoyo en armamento y hombres por parte de Italia y Alemania al bloque alzado y encabezado por Franco, entre otros.

Dicho conflicto tuvo particulares repercusiones en Chile, país que, a pesar de encontrarse en el confín del mundo, vivió de diferentes maneras las repercusiones de la guerra. Por ejemplo: se vivieron álgidas discusiones en el Congreso Nacional; mientras duró la guerra Chile acogió y amparó la llegada de refugiados desde el refugio chileno en Madrid, muchos de los cuales llegaron a nuestro país, pasando por complejos procesos de evacuación desde zonas en guerra. No obstante, uno de los hitos más reconocidos del conflicto se gesta una vez que la guerra civil terminó el primero de abril de 1939. Fue el cuatro de agosto de ese año cuando zarpa desde Francia el barco llamado Winnipeg, conocido como “el barco de la esperanza”, el que llega a Chile el 2 de septiembre. Sin embargo, las/os pasajeras/os debieron esperar un día para poder bajar y recorrer Valparaíso.

La importancia de la llegada del Winnipeg tiene distintas aristas:

  • El proceso de selección de viajeras/os, que no estuvo exento de polémicas debido a las limitaciones establecidas por el gobierno chileno del Frente Popular y presidido por Pedro Aguirre Cerda a oficios, profesiones o filiaciones políticas “conflictivas”.
  • El rol de Pablo Neruda y del Comité Chileno de Ayuda a los Refugiados Españoles como gestores de la materialización del proceso.
  • El carácter emblemático que tomó en la sociedad chilena la llegada de aproximadamente 2.300 refugiados españoles que venían de un exilio forzoso producto de la instauración de la dictadura franquista (que perduraría más de 30 años en el poder).
  • El aporte que realizaron a la sociedad chilena los refugiados llegados en el Winnipeg; por mencionar algunas/os: José Balmes Parramón y Roser BruLlop a la pintura, Leopoldo Castedo Hernández de Padilla a la Historia y las Humanidades, entre otros/as. También han aportado a las artes y ciencias las/os descendientes de quienes llegaron en este barco, como es el caso de León Maza y Margarita Sancho, padres del astrónomo José Maza.

Durante los últimos años, sobre todo en 2019 al cumplirse 80 años de la llegada del Winnipeg a Chile, se han multiplicado los homenajes y conmemoraciones, como las realizadas desde la coordinación del Centro Cultural de España. En contraste, en el contexto actual de pandemia parece haberse invisibilizado el aniversario número 81 del arribo de este barco, como si fuese una pieza más de aquella memoria histórica vacía que criticaba Tony Judt en su obra Cuando los hechos cambian (2015), en la que cuestiona los aprendizajes que debiéramos haber aprehendido de las calamidades del siglo XX, pero que en la actualidad se han convertido en poco más que sitios que nos recuerdan el horror de las masacres y guerras que tiñeron el siglo pasado.

Por ello, es aún más importante en este contexto destacar la labor realizada por la Fundación Delia del Carril, la Comisión por la Memoria del Exilio Republicano en Chile, entre otras, que se esfuerzan por mantener vivo el recuerdo de la travesía y los múltiples aportes que tanto quienes llegaron en el Winnipeg, en el Órbita y otros barcos, así como sus descendientes, brindaron a esta angosta y larga faja de tierra que tomaron como patria adoptiva.