Luis Valenzuela, Decano Facultad de Educación UCSH

Dr. Luis Valenzuela Contreras

Decano de la Facultad de Educación UCSH

Asignaturas pendientes: el fracaso de la Reforma Educacional ante una crisis sanitaria mundial

En estos días, el Mineduc ha solicitado a los establecimientos educacionales aumentar las horas en materias relacionadas con la actividad física, el deporte, el arte y la música ¿Quién los entiende?

Durante el transcurso del 2019, distintas organizaciones se opusieron a la eliminación de las asignaturas de Historia, Educación Física y Arte, contempladas en el Plan Común Obligatorio de 3º y 4º medio. En ese mismo minuto, se solicitó detener el proceso de la Reforma Educacional, sin embargo, las autoridades a cargo, hicieron caso omiso; conducta que ya se venía reiterando, hasta la época del estallido social, y que, en la actualidad, se vuelve a repetir.

En ese periodo, diferentes organizaciones como el Consejo Académico Nacional de Educación Física (CANEF), la Asociación Chilena de Historiadores, la Sociedad Chilena de Medicina del Deporte, el Colegio Médico, el Colegio de Profesores/as, el Consejo de Decanos de Facultades de Educación (CONFAUCE), la Asociación de Investigadores en Artes y Humanidades, junto con los Institutos y Departamentos de Historia, entre otros, se agruparon en una “Mesa de diálogo curricular para una reforma integral e inclusiva”; instancia donde indicaron que debía ponerse fin al proyecto. Pese a esto, no consideraron suspender la medida.

Transcurrido esto, en el año 2020, el Mineduc dejó fuera la priorización curricular de las asignaturas de Música, Arte, Educación Física, junto con Historia, Geografía y Ciencias Sociales. Hoy, el mismo Ministerio, plantea la necesidad de aumentar las horas, cobrando presencia en el currículo, cuando antes no lo consideraron ¿Es que ahora estas asignaturas son prioridad?

Frente a esta situación, la Asociación Chilena de Historiadores, a través de un comunicado, expuso lo siguiente: “Es igualmente predecible la respuesta que el Ministerio de Educación ofrecerá ante las críticas a esta propuesta: la situación es excepcional, el tiempo pedagógico se ha restringido y la fórmula del nuevo plan de estudios es lo suficientemente flexible para integrar habilidades o combinar contenidos de asignaturas que no sean consideradas prioritarias. Nada muy distinto de lo que hemos escuchado para justificar la reducción de horas o la desaparición de asignaturas”.

Y es ahora, cuando estamos en medio de una pandemia, es que surge la necesidad de aumentar las horas dedicadas al deporte, a las actividades físicas, el arte; cuyas disciplinas revisten un impacto directo en el bienestar socioemocional y en el desarrollo cognitivo de niños/as de Chile ¿Cómo se puede comprender esto? ¿Es que acaso estas asignaturas son solo importantes en tiempos de crisis?

Está claro que, la salud mental, así como el bienestar socioemocional y cognitivo, no se deberían acomodar a las circunstancias, sino que ser parte de un proceso permanente, en la formación integral de las futuras generaciones, con individuos sanos, solidarios, creativos e integrados, quienes, por medio de su devenir histórico, sean capaces de construir una mejor sociedad para el siglo XXI.

Bajo esta línea, también es bueno recodar que, durante el 2019, el tema escaló a la Cámara de Diputados, con el mismo deseo de frenar la nueva Reforma, solicitando al Presidente de la República, dar de baja el proceso; cuestión que no fue atendida. Tras esto, representantes de diferentes organizaciones de educación superior, como el CANEF y el CONFAUCE, también se sumaron al petitorio, exponiendo en el Senado. Pese a todo, no los consideraron.

Después de siete meses de espera, en diciembre del mismo año, nos reunimos con la Ministra de Educación, quien nos recibió en la “Mesa de diálogo curricular para una reforma integral e inclusiva”, la cual imagino fue solo para justificar nuestro encuentro, ya que, en definitiva, se opuso a repensar la medida tomada. Pese a todo, no lo consideró.

La eliminación de estas asignaturas conllevó el despido de profesores/as, quienes, en el mejor de los casos, fueron reasignados con actividades paradocentes. En la actualidad, ya sea por el contexto de la pandemia por el Covid, se pide el aumento de la franja educativa, respecto de las mismas asignaturas que antes solicitaron anular.

Es de esperar que, las nuevas autoridades de gobierno, logren modificar este error, porque aún es tiempo de corregir. De lo contrario, será una labor de los constituyentes proteger el bienestar socioemocional y cognitivo de los ciudadanos, velando por la construcción de procesos educativos, que sean participativos, democráticos y públicos.

La Reforma Educacional lo único que logró fue aumentar la desigualdad social. Tanto el ajuste y priorización curricular, junto con la situación de algunos estudiantes y profesores/as que no cuentan con conectividad adecuada, sin duda, posibilitó que dicha brecha crezca. Esta cadena de desaciertos, finalmente, ha propiciado que estas disparidades sigan elevándose, quedando en evidencia la falta de coherencia en la política pública.