Centros de Salud Mental Universitarios: Una alternativa entre lo público y privado

Para nadie es desconocido que la salud mental a nivel nacional es un tema preocupante, los últimos datos de la IX Encuesta Nacional de la Juventud sobre salud mental, realizada por el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), nos muestran que es un tema en aumento. No sorprende entonces que la Organización Mundial de la Salud (OMS), haya señalado que Santiago encabeza las capitales con mayor índice de trastornos ansiosos y depresivos en el mundo.

Volviendo a la encuesta, esta señala que entre el 25% y 30% de los jóvenes declara presentar algún tipo de sintomatología en el ámbito de la salud mental, sin embargo, sólo el 5,8% se encuentra actualmente en tratamiento. La literatura internacional muestra resultados similares de otros estudios que establecen que los síntomas de depresión, ansiedad y angustia son más comunes en los y las estudiantes universitarios en comparación con otros jóvenes de la misma edad.

Cuando tratamos de explicarnos el aumento de los problemas de salud mental, los profesionales e investigadores tendemos a generar explicaciones que apuntan a la esfera individual de los sujetos, dejando cada vez más de considerar las variables del contexto social, económico y político. La mirada psicosocial de este fenómeno es la clave para poder generar acciones efectivas.

La nueva era digital, la rapidez con que nos movemos, la competitividad laboral y la falta de espacios destinados al ocio y la recreación, han contribuido a este doloroso panorama, donde hemos dejado de mirar las necesidades de los jóvenes, poniendo el foco en la productividad de este grupo etario.

El problema radica en que la mayoría de las personas que presentan sintomatología ansiosa y/o depresiva tienen una patología mental que no ha sido diagnosticada. La realidad en Chile es difícil, ya que según indica el mismo sondeo, el 43,7% de los jóvenes cree que es nada o poco posible costear este tipo de consultas (de salud mental), mientras que el 45,2% de los jóvenes cree que es nada o poco posible costearse medicamentos para un tratamiento.

Ante este panorama, la presencia de centros de salud mental como el Centro de Estudios a la Comunidad CEAC de la Universidad Católica Silva Henríquez u otros que nacen desde Establecimientos de Educación Superior, se convierten en una alternativa al servicio público o privado, aunque aún este tipo de atenciones siga siendo inaccesible para algunos.

Algunas de las acciones que podemos adoptar al menos en los ambientes universitarios serían: generar un plan de promoción del bienestar psicosocial de los jóvenes es lo que hace sentido en este contexto. Por otro lado, las medidas preventivas pueden ayudar a evitar el agravamiento y la progresión de los trastornos mentales y sin duda que una pronta intervención limitaría la gravedad de los mismos. 

Si comprendemos que la salud mental es el mejor recurso que dispone el individuo para garantizar el progreso personal, económico y social, establecer planes de promoción y prevención en esta temática, nos permite intervenir de manera más efectiva y hacer un aporte real a la salud mental en Chile.

 

Cecilia Besser Spichiger

Psicoterapeuta Infanto Juvenil

Magíster Psicología Clínica

Directora CEAC