Felipe Seguel Rojas

Profesional Proyecto PACE

Comunidad, ciudadanía y coronavirus: un desafío al rol docente

Este año se ha presentado como un escenario complejo y difícil por la irrupción del Coronavirus. Este contexto nos ha obligado a cuestionar nuestro rol docente respecto de lo que entendemos por Comunidad y Ciudadanía, conceptos centrales en nuestro quehacer profesional que se han tensionado, dejando de manifiesto las limitaciones del Estado y del sistema educativo.

En este marco, las autoridades han realizado un llamado a permanecer en nuestros hogares para no propagar el contagio de la enfermedad. Este llamado no ha sido exitoso en nuestro país, pues hemos visto diversas manifestaciones de desobediencia a las normas impuestas, evidenciando la debilidad del concepto de comunidad.

La comunidad implicó en el pasado la visibilización de relaciones sociales a partir de discursos que eran capaces de convocar a las mayorías. Este concepto, que es la base para la socialización de cualquier grupo humano, se sostiene en grandes relatos, históricamente ligados a la idea de Nación o a las religiones.

No obstante, en nuestro contexto de orden capitalista neoliberal, el concepto de comunidad queda relegado a los ámbitos virtuales de relaciones individuales y superficiales. Por ende, la comunidad como se entiende actualmente carece de elementos colectivos de socialización y de horizontes comunes.

Considerando este escenario, en el desafío de la Educación Ciudadana nuestro rol docente debe ser entendido por lo menos desde dos frentes. Primero, fortalecer principios colectivos de ciudadanía para repensar el concepto de comunidad. ¿De qué nos sirve ser parte de relatos colectivos si no somos capaces de pensar en la salud de otras personas? Es relevante fortalecer mecanismos colectivos de socialización, tanto para momentos de movilización, como también en escenarios de inmovilización y cuidado.

Como segundo desafío, fortalecer la ciudadanía crítica del estudiantado, para comprender la vulneración de derechos que hemos visto en este contexto, no sólo el derecho a la salud sino también los derechos educativos y laborales, evidenciando la necesidad de transformar el sentido del Estado y su relación con las comunidades que han sido profundamente perjudicadas en esta crisis. El rol de esta ciudadanía crítica debe ser analizar las propuestas de las autoridades, que muchas veces anteponen la estabilidad económica por sobre los derechos de las personas.