Crisis y desigualdad educativa en Chile, ¿un nuevo escenario?

Cecilia Millán

Vivimos momentos de crisis, sanitaria, económica, social y ecológica que nos afectan a nivel mundial. Esta difícil situación ha cambiado nuestras vidas en muchos ámbitos, sin embargo, en nuestro país también se han mantenido ciertas lógicas en el ámbito pedagógico, aspecto en el que me quiero centrar.

Las redes sociales y medios de comunicación nos han develado distintas situaciones que muestran las diversas problemáticas pedagógicas, mediadas por problemas sociales y económicos, que divulgadas de la manera que se hace, parecieran emerger por primera vez.  Es cosa de ver, por ejemplo, la conmoción que provocó el Twitter del animador Julio César Rodríguez quién escribió: “Nos dimos cuenta de que el problema no era el coronavirus, que el problema está en las entrañas del país que hemos diseñado en los últimos 40 años”[1]aludiendo a la desigualdad del país.

La “sorpresa” de las desigualdades denunciadas y constatadas en este tiempo de estar en casa, para quienes pueden, ha emergido como un símil del mito griego de Sísifo, quién recibió un castigo eterno que consistía en empujar una piedra enorme cuesta arriba de una ladera, piedra que rodaba una y otra vez hacia abajo, sin poder llegar nunca a la cima de la colina, empezando una y otra vez desde el principio. Símil del mito que se expresó con el estallido social del 18 de octubre y que en esta pandemia solo vino a reforzar y a evidenciar la piedra que rueda una y otra vez hacia abajo sin llegar nunca a la cima. ¿Cuál es la piedra (pedagógica) que llevamos décadas levantando una y otra vez y que hemos optado por no (re)conocer como sociedad? Muchas. Una de las más importantes, la desigualdad educacional y la insistencia en políticas púbicas y medidas pedagógicas que la ignoran.

A pesar de las desigualdades del sistema educativo, constatadas por estudios nacionales e internacionales, frente a la coyuntura presente se optó por mantener una política de “sigamos levantando la piedra una y otra vez como siempre lo hemos hecho” sin considerar las características diferenciadas de la ladera, las que se acentúan en el contexto de pandemia. Se volvió a la “normalidad” de la escuela, pero, de manera virtual y se creó una plataforma virtual del MINEDUC para apoyar las clases en el hogar. En ninguno de los casos se consideró la realidad del país y de los estudiantes, la desigualdad, siendo evidente la existencia de una brecha digital que acentuaría aún más las desigualdades de aprendizaje existentes.

Así lo demuestra la encuesta reciente realizada por Educación 2020[2] que muestra que, en relación con las condiciones en el hogar, el 50% de las y los estudiantes encuestados indicó tener acceso ocasional o nulo a un computador, entre el 60% y 80% reportó no contar con un espacio cómodo para estudiar, materiales para realizar tareas, un ambiente de concentración en el hogar, o apoyo por parte de adultos responsables o docentes. Se podría seguir haciendo un listado extenso de diferenciaciones en las condiciones familiares que acentúan las desigualdades educacionales en el país, pero quiero finalizar colocando el acento en la persistencia obstinada de actuar sin considerar los contextos.

La coyuntura exige flexibilidad y pertinencia a la realidad nacional y familiar de los estudiantes. La misma que se declara en las políticas públicas y que se les exige a los docentes en el aula, aprendizaje situado y contextualizado. Sin embargo, los hechos muestran que se opta, una y otra vez, en condiciones de pandemia o no, por políticas y medidas que no consideran los tiempos y adecuaciones necesarias a las realidades de los estudiantes y de sus contextos. Afortunadamente diversos académicos y académicas de distintas universidades de Chile, a través de la Mesa Social Covid-19, han propuesto diversas medidas que se adecuan a la realidad vivida, por ejemplo, postergar el SIMCE de este año, evitar las repitencias, resguardar el ámbito socioemocional de la comunidad educativa, priorización curricular, entre otras.

Quienes enfatizamos la importancia del contexto y la pertinencia de los procesos educativos, esperamos que la insistencia de levantar una y otra vez la piedra en la ladera, que ha demostrado que no permite llegar a la cima, se modifique por el levantamiento de una diversidad de acciones que consideren las diversas realidades y sobre todo las desigualdades existentes, en épocas de pandemia y de no pandemia. Es cierto que esta opción implica mayores desafíos, pero permitiría generar las condiciones necesarias que aseguren una educación más equitativa a todas y todos los estudiantes permitiéndoles acceder a la cima y no, como sucede con la mayoría, tener que rodar una y otra vez por la ladera.

Cecilia Millán La Rivera

Dra en Ciencias antropológicas.

Investigadora y docente de la Escuela de Investigación y Postgrado, Facultad de Educación. UCSH.

[1] https://www.eldesconcierto.cl/2020/04/16/la-profunda-reflexion-de-julio-cesar-rodriguez-nos-dimos-cuenta-que-el-problema-no-era-el-coronavirus/

[2] http://educacion2020.cl/noticias/encuesta-educacion-2020-y-estado-de-animo-de-estudiantes-ante-la-pandemia-63-se-siente-aburrido-y-solo-un-3-esta-feliz-en-casa/