Makarena Kataoka Herrera

Estudiante y Representante de cuarto año de la carrera de Pedagogía en Castellano

Cuando Recuerdo Ese Viernes

Cuando recuerdo cómo fueron los días previos al 18 de octubre del 2019, tengo presente la serie de manifestaciones que hubo en Santiago: las y los estudiantes secundarios comenzaron a evadir el pasaje del metro, incentivando a la gente a sumarse al movimiento, dando pie a lo que sería conocido popularmente como el “estallido social”.

Recuerdo muy bien que toda esa semana los metros estaban cerrados y muchas personas debieron tomar alternativas de locomoción mientras llegaba la hora establecida para marchar; había molestias y miedos por lo que pasaba, no todo el mundo lo entendía o apoyaba. Las 17.00 era la hora en el que se veía a familias, jóvenes y ancianos subir por la Alameda para llegar a la renombrada Plaza Dignidad, con el objetivo de alzar la voz y mostrarle al mundo que Chile había despertado.

El lunes pasado se conmemoraron dos años desde aquella fecha y me pregunto si es que Chile realmente despertó… Pasan los meses, pasan los días y las injusticias siguen, la desigualdad mostró su cara más violenta durante la pandemia y el deseo de un país más justo fue creciendo cada día. Es por ello que la gente salió a manifestarse, uniéndose una vez más para exigirle al Estado y al Gobierno una respuesta por todo lo que ha pasado en este tiempo. Este lunes las calles se llenaron de un abanico de sentimientos, muchas personas encuentran innecesario, absurdo y violento manifestarse, otros tantos dicen que “esta no es la forma” y están los demás que necesitan gritar que no fueron “30 pesos, sino que 30 años”.

No puedo dejar de lado la violencia de la que fueron y fuimos víctimas muchas personas. Hay quienes perdieron la vida por ejercer su derecho a manifestarse en libertad, perdieron sus ojos, fueron detenidos y presos políticos, víctimas de montajes; entre otras atrocidades. Y nuevamente no hay respuesta, no hay consuelo por parte de quienes deberían velar por nuestra seguridad y bienestar. Recuerdo muy bien haber escuchado o leído a gente que vivió la dictadura pronunciarse y emocionarse por lo que estaba pasando en las calles, ver con orgullo como este nuevo Chile ya no tenía miedo y luchaba por mejorar el país de alguna forma; y borrar el recuerdo violento y doloroso de lo que fue el golpe de Estado y sus años posteriores.

Independiente de la diversidad de posturas hay que reconocer que el 18-O es una fecha que nos une como chilenos y chilenas de norte a sur, desde la periferia hasta el centro, de cordillera a costa, y ya sea que estés a favor o en contra, eres parte de lo que se vivió y vive como país. Aprovechemos estas instancias para conversar con nuestras familias, escuchemos relatos de realidades ajenas a las nuestras, velemos por el respeto, demostremos que Chile realmente despertó.