Andre DubóProfesional del área de Extensión y Formación para la Ciudadanía de PACE UCSH

Andre Dubó

Profesional del área de Extensión y Formación para la Ciudadanía de PACE UCSH

¿Desafección política o apartidismo en las subjetividades juveniles?

A pocos días del plebiscito del 25 de octubre, existen considerables desafíos para la ciudadanía y su capacidad de transformación histórica en la redacción de una nueva Constitución. La población tomará la decisión de aprobar o rechazar, eligiendo el mecanismo de una Convención Constitucional o una Convención Mixta. Así, vivenciamos una etapa de reactivación de las dinámicas participativas en los procesos democráticos que nos definen como sujete de derechos.

Pensando en el reconocimiento y la participación de todes les habitantes de Chile, quisiera expresar algunos sentires y posiciones. Desde el Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución, que delimita los mecanismos de participación real –como la paridad de género–, el deber del Estado y de instituciones como la escuela es propiciar los espacios de reconocimiento y representación de niñes y jóvenes en los procesos democráticos.

El Chile de la postdictadura, con su modelo de democracia protegida, trajo consigo una alta desafección política juvenil. Las condiciones del sistema político fundado en los noventa llevaron a un distanciamiento y una desconfianza de la institucionalidad por parte este sector, que produjo un descontento por la falta de representatividad y la ineficiencia política. El vacío de participación política ha sido un factor clave para sostener un modelo neoliberal que crea jóvenes con desafección política. No obstante, verdaderamente la participación juvenil en los espacios políticos ha sido de confrontación e irrupción. Elles han sopesado su intervención en las demandas sociales a partir de nuevas formas de lucha no tradicionales, propiciando un camino decisivo en las revueltas sociales. Pensemos en la “revolución pingüina”, “El Mochilazo”, las movilizaciones universitarias del 2011, la quema de instrumentos PSU y, notoriamente, el “estallido social” manifestando su descontento al desestabilizar el funcionamiento del Metro con la consigna: “evadir, no pagar, otra forma de luchar”.

Desde la institucionalidad, diches jóvenes son sujetes sin ciudadanía hasta cumplir la edad indicada en la Constitución. Por lo tanto, en el ejercicio del próximo plebiscito nacional no podrán sufragar como el resto de les ciudadanes. Históricamente se les ha postergado e invisibilizado como sujetes de derechos, silenciando sus voces y coartando su participación.

Desde el Área de Extensión y Formación para la Ciudadanía del PACE-UCSH  trabajamos por pensar críticamente el paradigma de lo “adulto” que atraviesa al Estado y sus instituciones, identificando la violencia y las relaciones de poder que afectan la existencias de niñes y jóvenes. Las Bases Curriculares 2020 del MINEDUC –mediante la nueva asignatura de Educación Ciudadana– propician la participación política juvenil en los espacios educativos desarrollando habilidades enfocadas en la promoción de los Derechos Humanos. No obstante, no se lleva a cabo una práctica real de estas competencias. Esto se debe a que no existen canales efectivos de intervención; además los espacios educativos tradicionales. Así, el Estado imagina a jóvenes autónomos en sus pensares y actuaciones, pero políticamente desafectados por la falta de espacios de aportación en la escuela y la comunidad. En otras palabras, el Chile que queremos se transformará sin elles, quedando falto de una voluntad política que impactará en sus vidas postsecundarias y decidiendo por las juventudes sobre un Chile en el que se desarrollarían como sujetes plenos de derechos.

Es por lo anterior que, como Área de Extensión y Formación para la Ciudadanía, invitamos al estudiantado de las comunidades educativas a participar de la V Escuela de Liderazgo Estudiantil “Participación ciudadana y Momento Constituyente: pensamos el Chile que queremos”. Nuestro objetivo para este encuentro es validar las voces de la juventud, visibilizando la urgencia de activar los espacios reales de incidencia política en sus comunidades y territorios. El llamado es a redistribuir la paridad participativa para restaurar la justicia social de todes les habitantes de un Chile que queremos.