El Cardenal Silva y el Alma de Chile: Una inspiración para encontrarse

Nello Gargiulo Secretario de la Fundación Cardenal Raúl Silva Henríquez.

En estos tiempos donde las calles se repletan de movimientos que exigen cada uno sus demandas sean oídas, es un buen momento para recordar las palabras y acciones que promovió el Cardenal Raúl Silva Henríquez respecto de privilegiar el diálogo y decir no a las diferentes formas de violencia a las cuales se recurre para la solución de diferentes tipo de problemas.

Tal vez pocos conocen de su vida, obras o sobre su patrimonio espiritual contenido en sus homilías, conferencias, entrevistas etc. De todo esto hay una recopilación que es posible acceder en la página www.cardenalsilva.cl que fue creada para disponer de algunos importantes escritos del Cardenal. Introducirse en este espacio nos lleva a tener como Comunidad Universitaria un criterio común cuando ciertas situaciones ameritan referirse él, sus pensamientos, enseñanzas y acciones, sobre todo, cuando como en la situación actual de toma por un grupo de estudiantes lo cita para reforzar su lucha.

Es así, como pensando en ellos y en muchos funcionarios que son nuevos en la vida de nuestra Universidad, sin duda, que esta es una buena instancia justamente para mirar al Cardenal Silva en el frente del diálogo y con ello, se nos hace presente la memorable Homilía del 18 se septiembre, de 1974, cuando en Catedral, el Cardenal describe con una mirada histórica; teológica y sobre todo Pastoral de como se ha plasmado: El Alma de Chile’’. A lo mejor como italiano soy la persona menos indicada para esta sugerencia de lectura, sin embargo, comparto el efecto que para mí este texto me ayudó comprender Chile, país del cual me siento agradecido por haberme recibido.

En Italia, en los años 70 (mi época Universitaria) El cardenal Silva era invitado en foros universitarios, en grandes celebraciones y lo que recuerdo, era su gran Pasión por la Iglesia y por Chile, lo que resaltaba en sus palabras, acompañadas por grandes anhelos de libertad de su pueblo y su gran Fe que explicaba como esta se hacía vida de comunión y solidaridad en las Comunidades Cristiana de base que surgían después de la aplicación del Concilio Ecuménico Vaticano II.

Llegando a Chile y conociendo más de cerca la realidad, me resultó muy iluminadora la lectura de la Homilía “El alma de Chile”, donde invita a compartir los tres grandes primados sobre los cuales en un momento de fuerte división de la sociedad chilena y de una vida democrática que había sido suspendida su llamado no solo es denuncia y defensa del pueblo, sobre todo es un momento en que encarna en si los más nobles sentimientos de ciudadano y pastor, invitando a los diferentes sectores de la sociedad a manifestar y expresar la diversidad, teniendo como eje central, tres grandes principios que para él son los elemento constitutivos del Alma nacional.

Estos tres primados que describen de forma directa los fundamentos de los caminos de diálogo para mantener viva el alma nacional.

1. El del orden jurídico sobre toda forma de anarquía. Sin duda que, para un buen funcionamiento de las instituciones Universitarias, son importantes también reglas precisas a nivel país como cada Institución debe darse las propias coherentes con su Visión y Misión. Los estudiantes deben de toda manera con su sensibilidad joven aportar sus ideas y propuestas.

2. El de la libertad sobre toda forma de opresión. La Libertad de expresión es un derecho que puede sentirse oprimido cuando los componentes de una comunidad universitaria no prestan oído suficiente y cada uno según sus propias funciones y roles. Una libertad verdadera no puede

prescindir del cumplimiento de deberes y del reconocimiento de los derechos del otro y de un sano ejercicio de escucha y propuestas. Los estudiantes deben ser oídos y también deben dejarse guiar por quienes tienes responsabilidades de hacer funcionar las Instituciones. Lo uno sin lo otro, deja las tareas sin terminar o las posterga.

3. La Fe sobre toda forma de Idolatría es el peligro que envuelve a todos cuando los frutos del progreso y los avances de la tecnología junto al dinero se transforman en ídolos y razones de vida abandonando el crecimiento moral y espiritual que alimenta la Fe y con esto la confianza de revertir los círculos viciosos en virtuosos.

Estas ideas fueron centrales en las décadas de los 70’ y 80’en Chile para mantener viva la esperanza de importantes sectores de la sociedad, que aún en la ausencia de vida democrática y actividad política pudieron seguir pensando y soñar un país que deseaba libertad, justicia y paz. Fueron años de fuertes contrastes políticos y con una sociedad que comienza a experimentar los primeros efectos de la Globalización que permite en Chile implementar un Sistema Financiero que guiará el desarrollo económico y crecimiento del país y con esto sin desconocer que se ha producido una cultura más proclive al individualismo que a la integración social y posiblemente aquí está una de las causas de los tortuosos caminos de diálogo y entendimientos.

Los temas sociales emergentes que son propios de las sociedades que cambian requieren de niveles de madurez cívico-política para ser abordados con resultados convincentes. Este es el caso de las problemáticas de nuestro Movimiento estudiantil actual que reclama espacios no solo de participación (estos ya se han alcanzado con los organismos de participación que existen al interior de los planteles universitarios tanto públicos como privados) sino de participación y cogestión del que se llama Poder. Poder significar también la capacidad y la convicción de alcanzar algo. Poderlo lograr para un fin noble y superior. Poder es también unir fuerzas y miradas que se complementan y desembocan en tareas de intereses comunes. El Cardenal Silva en su Testamento Espiritual definía a los jóvenes buenos y generosos y agregaba: necesitan de los afectos de sus padres y del apoyo de sus profesores para crecer en el camino del bien y de la virtud.

Con el conocimiento de la historia, la convicción del hombre que conoce el derecho, pero sobretodo del hombre de Fe que vive y vibra por su gente, escrudiña en la lección de la historia y en lo más profundo del ser humano y los invita a entenderse y reencontrase con los demás porque su convocatoria tiene como origen la hermandad y la solidaridad que se construyen porque la Paternidad de Dios es el común denominador de la humanidad, el Cardenal nos invita a jóvenes, adultos, profesores y estudiantes a mirar la tarea de manera común porque los unos sin los otros nada existe y es imposible prosperar cuando no se ajusta a las etapas de la vida que son como las estaciones, donde tras un crudo invierno, siempre llega la primavera y el verano.

Nello Gargiulo

Secretario de la Fundación Cardenal Raúl Silva Henríquez.