¿Es sexista la UCSH?

Queridas compañeras de trabajo, queridas estudiantes:

Sin preámbulos, los varones necesitamos hacernos una pregunta: ¿es sexista la UCSH? En los hechos, sólo ustedes pueden ayudar a responderla con veracidad.

Todos somos testigos cómo el país se ha visto forzado a reflexionar sobre la cultura machista y cuán sexista son muchas de sus prácticas cotidianas. En los últimos años, el tema se ha planteado de diversas maneras: grave violencia de género en el seno de la familia; el trato desigual en el campo laboral; baja representación en instancias de toma de decisiones, por mencionar algunas de las más significativas.

En cambio, ahora, la pregunta surgió con fuerza en las Casas de Estudios. Sabemos que la situación fue gatillada por la demora o negligencia ante acusaciones sobre acoso sexual en la relación de profesores con estudiantes universitarias.

No cabe duda que esas situaciones requieren ser analizadas con prontitud y rigor para esclarecer los hechos, hacer justicia, acompañar a las presuntas víctimas y restituir la sana convivencia en la relación educativa.

Queridas compañeras, queridas estudiantes, la pregunta está en el ambiente y no es bueno eludirla: ¿cuán sexistas somos en nuestras prácticas cotidianas entre nosotros?; ¿hay casos de acoso sexual o abuso de poder que no hemos sabido atender?; ¿tienes las mujeres iguales posibilidades que los varones en nuestra cultura laboral?; ¿está contribuyendo nuestra formación a tomar conciencia sobre la necesidad de avanzar con decisión en relaciones basadas en el respeto y la igualdad de trato en los diversos ámbitos de la sociedad?

Estas y otras cuestiones están presentes. Es muy posible que, si intentamos responderlas en un clima de respeto a la opinión de todos, nos ayude a ser una mejor comunidad laboral y un lugar más plenamente formativo.

Por de pronto, debemos subsanar una grave omisión entre nosotros: esta obra educativa nació del celo y la creatividad de una mujer, no de un varón. Sería justo reparar este olvido. Tal vez, junto con respetar nuestra historia, podría ser un estímulo para situar en su real dimensión el aporte de las mujeres en nuestro proyecto.

Estoy seguro que muchos varones nos hemos preguntado estos temas los últimos días. No obstante, la respuesta no nos pertenece, o corre el riesgo de ser muy parcial. Sólo la opinión de ustedes colegas y estudiantes, podrá acercarnos a una respuesta más real y completa.

A mi modo de ver, esto no puede ser un momento pasajero o apremiado por el contexto de las últimas semanas en muchas universidades. Si somos capaces de escucharnos, esta situación podría ser un poderoso estímulo a ser un mejor lugar donde trabajar y, ciertamente, un mejor centro formativo.

La cultura esta al debe en este ámbito; la propia fe cristiana tiene aún mucho que recapacitar, pues “ya no hay judío no griego; ni esclavo ni libre; ni varón ni mujer” (Gal 3,28).

Necesitamos escucharnos. Estoy cierto que muchos pondrán atención.

Cordialmente,

Sergio Torres P.

Académico del Instituto Teológico Egidio Viganó.