Jorge Baeza académico e investigador CISJU UCSH

Jorge Baeza Correo

Académico e investigador CISJU UCSH

Gracias Pedro, por ser un salesiano laico entre nosotros

Quienes compartimos con Pedro Lastra de seguro que el dolor hoy nos invade por su pérdida; pero cuando el tiempo cicatrice dichas heridas, va a primar el agradecimiento por haberlo conocido, porque caminó a nuestro lado haciendo más alegre nuestro andar y más profunda nuestra confianza en Dios.

Como bien sabemos, los aprendizajes más significativos se obtienen por el testimonio de personas en la vida cotidiana. Pedro nos dio como nadie su testimonioen el amor a Don Bosco, con sus palabras, gestos y alegría. Fue un salesiano laico entre nosotros.

De Pedro pudimos conocer en su vida, muchas de las exigencias que el Papa Francisco les plantea a los Salesianos en su último Capítulo General (2020). Él siempre supo que los jóvenes de hoy no solo están “en movimiento”, sino también “en continua transformación” y por ello, la necesidad de una “docilidad hacia los jóvenes y sus necesidades”. Fue muchas veces voz de ellos a tiempo y destiempo, siempre con una mano extendida solicitando apoyos para iniciativas de los jóvenes.

La profundidad del carisma que había acogido, lo hacía saber que “los jóvenes esperan una mirada de esperanza capaz de contradecir cualquier tipo de fatalismo o determinismo”. El mismo Pedro, era un hombre lleno de esperanza, porque sabía que su centro estaba en el Señor, “capaz de hacer nuevas todas las cosas”.

Como buen hijo de Don Bosco, se preparó y se formó continuamente para estar y servir a los jóvenes; pero, por sobre todo, entendía que los salesianos -como dice el Papa en la carta citada- “no están formados para la misión, sino en la misión”. Además, en la misión entre la gente, en el medio del patio, conversando con las personas, animando los encuentros. Nunca lejos, ni menos lejanos.

Pedro sin duda era un hombre muy de Iglesia, sin embargo, nunca vimos ese clericalismo que denuncia el santo Padre Francisco en su carta a los salesianos, aquél que “confunde elección con privilegio, servicio con servilismo, la unidad con la uniformidad, la discrepancia con la oposición, la formación con el adoctrinamiento”. Como tampoco, caía en la tendencia al rigorismo, que confunde “la autoridad con el autoritarismo, pretender gobernar y controlar los procesos humanos con una actitud escrupulosa, severa e incluso mezquina hacia las limitaciones y debilidades propias o ajenas”.

Su confianza en María Auxiliadora, además, era inmensa y le brotaba con la sencillez de hijo pidiendo ayuda a su mamá.

Solo nos resta una memoria agradecida por haberlo tenido cerca y enseñado con su ejemplo de vida, lo que es ser un hijo de Don Bosco. Gracias Pedro.