Norton Contreras Paredes, académico Escuela de Educación Parvularia

Norton Contreras

Académico Escuela de Educación Parvularia UCSH

Humberto Maturana: la brillantez intelectual y humana de un científico cercano

Nos ha dejado uno de los científicos chilenos más brillantes y renombrados del último tiempo. Humberto Maturana Romecín destacó a nivel mundial no solo por sus vastos conocimientos en biología y sus aportes al desarrollo científico e intelectual de nuestro país, sino que también dentro de la filosofía. Fue el creador de uno de los conceptos más revolucionarios en el área: la autopoiesis, que define la capacidad de un sistema para poder mantenerse y reproducirse por sí mismo.

Multifacético es un adjetivo que describió perfectamente a Maturana y que le permitió darse a conocer durante toda su vida académica, con una gran dimensión intelectual que lo condujo a intervenir en muchas áreas, no solamente científicas, sino también dentro del ámbito de la educación, la psicología, la sociología y las humanidades en general, poniendo en especial relevancia la dimensión ética del ser humano y su desenvolvimiento como sistema biológico dentro de una sociedad altamente demandante dentro de lo racional y también lo emocional.

Tuvo también palabras especiales para el ámbito educativo. En su momento señaló que el profesor posee una misión eminentemente social, considerándolo como un verdadero “educador social” y que “los niños se van a transformar con él o con ella según el tipo de convivencia que establezcan”. Nada más cercano a la realidad que se persigue y que debería considerarse en la formación docente para el beneficio de niños y niñas de nuestro país.

Las palabras de Maturana nos deberían impactar de modo importante. Sobre todo, porque permitieron reafirmar y consolidar muchos principios neuroeducativos como el impacto de las emociones en el aprendizaje y en la vida cotidiana, en general. Señalaba, en una de sus tantas charlas y conferencias, que “muchas veces se dice que los seres humanos somos racionales, pero yo creo que en realidad somos seres emocionales, que podemos recapacitar para escoger lo que podemos hacer en distintas circunstancias de la vida”.

En un mundo convulsionado, agitado y lleno de incertidumbre como en el que vivimos, el legado de Humberto Maturana se constituye como una luz única y resplandeciente que traspasará generaciones. Un legado que estuvo marcado por sus enormes capacidades como científico y por su permanente esfuerzo por conectar con lo más profundo del ser humano, con sus emociones, con su sentir. En definitiva, con el hecho de ser personas, ante todo.

Que en paz descanse, profesor Humberto Maturana Romecín (1928-2021). Gracias por todo.