La expansión del Covid-19 y los peligros del autoritarismo

Juan Pablo Acevedo,miembro del equipo de Extensión y Formación para la Ciudadanía de la Preparación para la Enseñanza Media del Programa PACE UCSH

En el actual contexto de pandemia y crisis económica mundial, varios países del orbe han comenzado una lucha desesperada por controlar la expansión de esta nueva enfermedad, desplegando una serie de medidas sanitarias y de control de la población. La consecuencia, en muchos lugares, ha sido el establecimiento de estrictas restricciones para la ciudadanía y una consiguiente vulneración de derechos básicos. En ese sentido, resulta importante reflexionar sobre los peligros que supone la adopción de medidas autoritarias en un contexto democrático, con el fin de resguardar derechos y libertades fundamentales.

A nivel internacional existen algunos casos bastante representativos, principalmente los de Chinae e Israel. China, por ejemplo, valiéndose del autoritarismo y de la base cultural del confucionismo, logró implementar férreas medidas de control social a través de la vigilancia digital; estas medidas si bien resultaron eficaces para controlar la propagación del virus, han significado un gran costo para la ciudadanía al estar sometida a una observación constante de parte de las autoridades. Por su parte, Israel ha seguido un ejemplo similar al autorizar a la agencia de seguridad nacional (Mossad) para obtener datos de los móviles de las personas con el fin de seguir sus movimientos y así controlar los contactos de los positivos con coronavirus.

Considerando lo realizado en otros países, es importante enfatizar que cualquier política de prevención y control de la pandemia en Chile debería orientarse, por un lado, a la protección de la ciudadanía y el resguardo de los derechos básicos asociados con vivienda, educación y salud tanto física como emocional, atendiendo especialmente a los sectores más vulnerados de la sociedad y, por el otro, a transparentar la información relacionada al número de personas contagiadas y recuperadas con el fin de monitorizar de manera más eficiente a la población. Se deben evitar, además, todas aquellas medidas orientadas a la televigilancia o seguimiento digital de aquellas personas contagiadas por el coronavirus. En este sentido, resulta imperativo rechazar categóricamente propuestas como las realizadas hace algunas semanas por un grupo de diputados de su bancada solicitó al gobierno establecer un sistema de vigilancia a través de GPS.

En definitiva, la experiencia reciente nos da cuenta que a pesar de la efectividad de la vigilancia digital en países como China, Singapur o Israel, esta medida entraña profundos riesgos para el sistema democrático y la ciudadanía en la medida en que se vulneran derechos básicos como la privacidad y la libertad de movimiento, cuestión que puede extenderse fácilmente a la conculcación de otros derechos en un contexto de “normalidad”, como el derecho a la reunión y de opinión.  Es deber de toda la ciudadanía velar por el respeto de nuestros derechos en un contexto tan complejo como el actual, para evitar cualquier atisbo de autoritarismo en el futuro.

Juan Pablo Acevedo

Miembro del equipo de Extensión y Formación para la Ciudadanía de la Preparación para la Enseñanza Media del Programa PACE UCSH