Jorge Maldonado M., docente adjunto IIPE, Facultad de Educación; académica adjunto Instituto Teológico Egidio Viganó; Lorena Basualto, Instituto Teológico Egidio Viganó UCSH

Jorge Maldonado y Lorena Basualto

Docente Adjunto IIPE, Facultad de Educación; académica adjunto Instituto Teológico Egidio Viganó UCSH

La Navidad como oportunidad

El Papa Francisco, desde su mirada global, desarrolla en Fratelli Tutti diversas sombras del mundo actual: la soledad del individualismo, la guerra, la cultura del descarte que busca quitar del camino a los que no sirven o atentan contra intereses fácticos, la esclavitud, la trata de personas, la pobreza, la migración forzosa, entre otros.

Esta constatación de la dolorosa vida de muchas personas que viven junto a nosotros en el mundo de hoy hacen recordar y resignificar, durante estos días de navidad, algunos aspectos del evento que origina esta fiesta cristiana: la Navidad, nacimiento de Jesús, constituye para María y José la presencia encarnada del Dios con nosotros, sin embargo, es también la experiencia de la exclusión, la pobreza, el abuso de poder político y la migración forzada, experiencias que alcanzan nuevos horizontes de sentido con la presencia del Hijo de Dios en medio de ellos.

De este modo, Dios, que antes se expresaba a sí mismo en la zarza ardiente (Ex 3,1-4), en medio de truenos y relámpagos (Dt 5,18) y también en la brisa suave (1Re 19, 12), ahora se deja ver en su Hijo, imagen del Dios invisible (Col 1,15). Sin embargo, es necesario considerar que este acontecimiento sublime se enmarca en algo paradójico: el nacimiento del Mesías, esperado por todo el pueblo de Israel, ocurre en un pesebre. Esto es ya decidor, pues pesebre es una palabra utilizada para nombrar aquel recipiente donde se coloca el alimento que comían los animales en un establo. Por tanto, Dios ha querido que la llegada del Mesías acontezca en una pesebrera/establo que, por cierto, no contiene las comodidades ni las condiciones sanitarias para un parto. Recrear esta escena, hoy día, intentando imaginar los olores, los espacios y los objetos del lugar, implica asumir la rudeza de la realidad, la cual dista mucho de las clásicas representaciones que solemos ver del pesebre con retocadas túnicas o miradas de infinita tranquilidad.

¿Qué forma tienen las rudezas del mundo actual?, ¿dónde nacerá Jesús este año 2020? Sin lugar a dudas nacería entre aquellas personas que se encuentran solas en este mundo lleno de conectividad, entre aquellos que viven en países en guerra, entre aquellos que son considerados descartables o sacrificables, entre quienes son esclavizados, entre los pobres, y entre aquellos que se ven obligados a dejar su país en búsqueda de mejores oportunidades de vida.

Si Jesús se decidiera nacer en el Chile de hoy, nacería en la calle, entre aquellas personas para las cuales la noche de navidad será igual que todas las noches que ya pasaron y las que vendrán; nacería entre aquellas familias que viven en contextos de violencia y drogas, para quienes quizás el día de navidad es solo una fecha más en una vida llena de miedos; nacería entre aquellos que acumulan rabia y frustración mientras se sienten caminando a pie por la berma de la carretera de las oportunidades, al mismo tiempo que ven a otros recorrerla en automóviles a toda velocidad; nacería entre aquellas familias en que un hijo tuvo que dejar de estudiar por no tener las condiciones de espacio o conectividad necesarias; y, también, nacería en las circunstancias difíciles y dolorosas de la realidad de cada uno de nosotros y nosotras.

El nacimiento de Jesús se realiza en contextos de precariedad, de modo que los pesebres actuales se manifiestan en las periferias urbanas, en los jóvenes coartados por la droga, en los barrios hacinados, en la violencia intrafamiliar, en la falta de oportunidades o de condiciones para una vida digna.

Entonces, en esta realidad ¿qué importancia tiene la navidad?

Navidad podría ser solo una cena y unos regalos que caducan en instantes; pero la invitación es hacer de ella una oportunidad para que la exclusión se transforme en inclusión fraterna, la pobreza en solidaridad, el abuso de poder en servicio y la migración forzada en el derecho de vivir en paz y justicia en esta aldea global.

Navidad es una oportunidad para recordar que Jesús, María y José llegaron al pesebre/establo porque no había sitio en otras posadas (Lc 2,7), y así no olvidar que ni para nosotros ni para Dios, son indiferentes las sombras del mundo actual.

Navidad es una oportunidad, no solamente para los cristianos, sino también para todos los hombres y mujeres de buena voluntad, en cuyos corazones reina la esperanza de un mundo mejor.

¡Feliz Navidad!