La voz de la Neuroeducación y la Educación Parvularia en tiempos de confinamiento

Norton Contreras Paredes, Académico Escuela de Educación Parvularia UCSH

Los devastadores efectos que el Coronavirus ha dejado en toda la humanidad están a la vista. Un cambio radical en nuestro estilo de vida, en nuestras actividades cotidianas e incluso en nuestra forma de relacionarnos con otras personas.

La enseñanza online ha adquirido un gran protagonismo y se ha transformado, casi por la fuerza, en un elemento válido y absolutamente necesario en tiempos donde la enseñanza tradicional de modo presencial se ha tornado imposible de realizar. Es así como surgen diferentes interrogantes a propósito de este nuevo estilo educativo que poco a poco se está haciendo parte de nuestra sociedad hoy por hoy: ¿Cómo aprender más y mejor ante la imposibilidad de realizar actividades presenciales? ¿Cómo sacar el máximo de provecho a los recursos de los que disponemos actualmente en una situación de confinamiento? Estos cuestionamientos se han presentado en todos los niveles educacionales y la Educación Parvularia no ha estado ajena a aquello, sobre todo considerando la composición etaria de la población infantil que asiste a diferentes jardines y salas cuna a lo largo y ancho de nuestro país y el hecho de también adoptar un proceso educativo a distancia en estos tiempos.

Las Educadoras de Párvulos tienen una gran responsabilidad en sus manos: el hecho de recibir en sus aulas a un niño o niña con un cerebro en desarrollo. En dicho sentido el vínculo que las Neurociencias y la Neuroeducación han establecido con la Educación Parvularia se ha ido consolidando a través del tiempo generando una unión indestructible. La importancia de mantener un proceso educativo a distancia en la infancia temprana se ha sustentado en elementos que la ciencia ha aportado a través del tiempo y que no pueden ser soslayados. El cerebro infantil se desenvuelve en un importante escenario de plasticidad neuronal (que, por cierto, sigue manteniéndose en edades adultas, pero con menor intensidad). Las conexiones neuronales se forman con mayor rapidez en etapas tempranas del desarrollo, formando la arquitectura cerebral donde convergen aspectos genéticos y también del entorno. Dicho esto, la acción de la Educación Parvularia se desarrolla en dos frentes de trabajo:

– El período crítico: Más acotado, donde se hace referencia a la ventana temporal (y sólo en la misma) que permite el desarrollo de una habilidad específica (por ejemplo, la visión, la audición y el lenguaje).

– El período sensible: Más amplio, que permite la incorporación de otras nuevas habilidades, siendo dependiente, en parte, de la capacidad de crear nuevas conexiones neuronales. Puede extenderse por mucho tiempo.

¿Es importante entonces que los procesos educativos en infancia temprana sigan manteniéndose a la distancia pese al confinamiento? La respuesta es sí y desde el nacimiento. El cerebro de un recién nacido, por ejemplo, posee áreas cerebrales

con un gran estado de actividad como las involucradas en lo sensorial y lo motor. Con el tiempo va aumentando además la actividad de la corteza prefrontal, regulando la conducta, las emociones y la estructuración del pensamiento basado en objetivos y también aumenta la actividad de las áreas cerebrales vinculadas al lenguaje y el desarrollo social. Es aquí donde la Educadora de Párvulos adquiere un gran protagonismo, aprovechando al máximo las herramientas que la educación a distancia obliga tomar dentro del contexto por el que transitamos en la actualidad, trabajando de la mano con padres, madres y familiares de niños y niñas, brindando indicaciones y soporte educativo propios de su rol profesional y sustentados en la evidencia científica que hoy por hoy la Neurociencia y la Neuroeducación generan.

La Educación Parvularia en tiempos de pandemia tiene un rol fundamental dada su enorme responsabilidad social y educativa. Las Educadoras de Párvulos son protagonistas del proceso educativo de niños y niñas desde la cuna. Tienen en sus manos el poder de moldear el cerebro humano desde el nacimiento para brindarle a la población de infancia temprana las mejores herramientas para su desempeño futuro en una sociedad cada vez más dinámica y globalizada.

Plutarco señaló en su momento: “El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender”. La Educación Parvularia está llamada a encender dicha lámpara y mantenerla siempre así, incluso en tiempos de confinamiento y de ausencia de los jardines infantiles. Por Chile y su futuro.

Norton Contreras Paredes

Académico Escuela de Educación Parvularia

Universidad Católica Silva Henríquez