Las Calles no son para dormir

Presidente Piñera en Fundación Bosco.

El jueves 12 de abril, 2018 la Fundación Bon Bosco, una obra más de la Congregación Salesiana, participaba en el Palacio La Moneda en la conmemoración del Día Internacional del Niño en Situación de Calle. Meses antes, un incendio dejó inutilizada la casa destinada como albergue para hospedar de noche especialmente en el invierno a niños y niñas que deambulan en la calle, esto hizo que se presentara al Ministerio de Desarrollo Social una solicitud para crear una nueva casa y seguir con la tarea solidaria.  En esta oportunidad el Ministro Alfredo Moreno refiriéndose al tema manifestó: “no vamos a dejar pasar ni sus necesidades ni sus sueños’’ reafirmando su compromiso de pensar en caminos de solución para estas situaciones.

En vista del invierno que avanzaba se fue concretando un albergue con esas características. En su experiencia, los educadores de la Fundación Don Bosco han comprendido que hay situaciones de niños en situación de calle donde solo es posible ofrecerles un espacio de libertad, una cama de noche, una comida al llegar y un desayuno en la mañana. El Ministerio de Desarrollo Social acepta este método y confía en la gestión del albergue inaugurando en La Reina a fines de junio de este año a la Fundación.

En calidad de integrante el directorio de la fundación participé en la inauguración de la nueva casa y pensé que este programa tendría más éxito si efectivamente los esfuerzos de los actores allí presentes se intensificaran. El Gobierno con la entrega de fondos, de paso el Ministerio de Bienes Nacionales que recuperó una casa que estaba sin uso; el personal de Homecenter Sodimac y Homy que había refaccionado y equipado la casa para 8 personas, sumando las piezas de los educadores; y el personal de la Fundación Don Bosco que debía aportar su experiencia y la fuerza del método educativo de San Juan Bosco justamente para que esta acogida nocturna fuese el primer paso para el rescate y la inserción de estos niños y niñas, que a sus cortos años han probado de tantos sufrimientos esencialmente por no poder vivir en un hogar con el afecto y apoyo de sus famlias.

En el mundo según cifras de la ONU hablan de 100 millones de niños en la calle. En Chile, el numero según estadísticas no llegaría a 1000 y de los cuales poco menos de la mitad en la metrópolis Santiaguina.

En este experimento me pareció de ver un pequeño laboratorio para que se pueden multiplicar  los espacios de colaboración entre el mundo público; las empresas de mercado que gozan de buena salud económica y la sociedad civil como la Fundación Don Bosco que construyen a diario su quehacer dedicado a la niñez y juventud vulnerable sobre un voluntariado cada vez más profesional y en este caso con toda la fuerza y conciencia que el desarrollo integral pasa por creer en las capacidades y talentos de cada uno de estos niños que  esperan no solo como pasar la noche sino en el día tener una escuela donde instruirse; un taller adonde aprender oficios y también profesionales de la medicina  y de la psicología  para curar las “heridas”  físicas y espirituales.

Pensé que también como personas individuales podemos hacer algo. Se me ocurrió en la segunda noche de su llegada al albergue conocerlos personalmente y llevarle unas pizzas que preparé en mi casa. Estas fueron bien recibidas y las compartimos juntos también al Presidente del Directorio de la Fundación el P. Víctor Mora y el Director Ejecutivo el Psicólogo Sergio Mercado y con los protagonistas, los mismos niños. Allí nació la idea de hacer un taller de pizzas pudiendo fue así que el día del Apóstol Santiago en una de las noche más fría de este invierno reunimos todo lo necesario para transformar los 6 metros cuadradas de la pieza de juegos en un “rincón de pizzería” y allí armamos con los 6 niños y niñas este taller al cual no solo presenciaron el Ministro Moreno y el de Bienes Nacionales, Felipe Ward; sino que a última hora se sumó nada menos que el Presidente de la República Sebastián Piñera, quien probó unas ricas pizzas hechas por las manos de los niños con productos Chilenos como la avellana tostada símbolo de la universalidad de este alimento que une a los comensales en situaciones y de perfiles diferentes y abre a la integración tal como fue al comienzo de su historia cuando el Rey de Nápoles iba a la escondida a las pizzerías del pueblo.

En la oportunidad el Presidente además de saborear pizzas, tuvo posteriormente un interesante dialogo con los chicos y más de uno de ellos le manifestó que su deseo a futuro de no volver a la calle.

Todo lo anterior, me hace pensar una vez más que la noche es para dormir y recuperar energías.  El día es para estudiar; aprender oficios y trabajar, pero más importante aún es creer que para un rescate total de la vulnerabilidad de estos menores se deben activar mecanismos integrales de formación que requieren también de compromisos personales, pues no podemos mirar solo desde la ventana, debemos sumar y actuar, más aún cuando este 16 de agosto se celebra el nacimiento de San Juan Bosco, que dedicó su vida a los niños, a dar amor, enseñar y darles una noche de calor en algo similar a un hogar que no fuera la calle, ya que estas no son para dormir.

Nello Gargiulo

Secretario de la Fundación Cardenal Raúl Silva Henríquez.