¿Liderazgo en Crisis?: A propósito de los desafíos que enfrenta el país

El título de esta columna tiene intencionadamente una doble lectura: por un lado, qué esperar de los liderazgos en situaciones de crisis, y por otro, si realmente existe una crisis del liderazgo.

El viejo adagio dice que “las crisis son oportunidades”, y vaya que sí han aparecido tanto en el contexto internacional como nacional. Sin ir más lejos, en nuestro país podemos asociarlo a la crisis ambiental, hídrica, el estallido social, y últimamente al accionar ante el coronavirus.

A raíz de esto, en los medios y redes sociales nuevamente ha resurgido el concepto y discusión sobre el liderazgo y qué esperar de los denominados líderes en diversos ámbitos de la vida diaria. Sin embargo, no pareciera que se analice del todo qué entendemos por liderazgo y qué rol esperar de este.

Así, la noción más simplista es asociarlo a un cargo o autoridad. En cuanto al ámbito socioeducativo, en lo social aparece en mente la presidencia del país, ministros, y diversos roles de la política pública (entendiendo la política en el sentido de la organización de las sociedades y no a “partidos políticos”), y por sobre todo, aquellos actores relacionados con la salud, a propósito del Covid-19.

En lo educacional, aparecen rectores y autoridades universitarias, alcaldes, sostenedores, directores, académicos y profesores de aula, donde los dos últimos ya cumplen un rol gravitante, en un marco de acción que pretende transformar clases presenciales en modalidad online y virtual, pero sin mayores orientaciones por parte de los primeros actores mencionados acá.

Hoy en día, y sobre todo en la actual sociedad globalizada e hiperconectada, otra acepción de liderazgo se asocia a la aparición en medios de comunicación, ya sea en cantidad o poder de persuasión. El primero podría denominarse un liderazgo mediático y el segundo un liderazgo carismático. Y por último, en cuanto a grandes categorías, tenemos el liderazgo tipo superhéroe, un rol más bien solitario, que enfrenta un sinfín de desafíos… y los supera.

Tal como enfatiza la literatura especializada, liderar no es gerenciar ni delegar. Y va más allá de cargos, carisma, y potenciales acciones asimiladas a superhéroes. Si bien puede implícitamente medirse por la cantidad de seguidores que tenga un “líder”, el liderazgo implica la gestión del cambio y la complejidad, abarcando una visión de futuro innovadora y enfocada en la importancia de las relaciones y la comunicación en las organizaciones.

Por ello, es posible asociar el liderazgo a la transformación socioeducativa. Lamentablemente, no hay mayores luces para aquello, y pareciera que estamos desprovistos de liderazgos pertinentes para enfrentar este y otros retos. La buena noticia es que se abre una (nueva) oportunidad, pero que debe ser realmente aprovechada, considerando la abrumadora cantidad de información existente hoy en día, lo cual requiere de líderes con las competencias claves para su análisis y toma de decisiones, entre otras capacidades.

Es de esperar que las actuales y futuras crisis (que las habrán…) sean realmente oportunidades para, por un lado, abordarlas y superarlas, pero por sobre todo para estar a la altura y anticipar, redefinir y liderar los cambios que el país y la sociedad internacional requiere. La tarea no es trivial, y requiere convocar a diversos actores y líderes de la sociedad, y no solo aquellos con cargos o personalidad descollantes.

Por Dr. Juan Pablo Queupil, académico del Magíster en Educación UCSH