Marcos Acevedo, académico y Director Grupo Chilhué UCSH

Marcos Avecedo

 Académico y Director Grupo Chilhué UCSH

Música en cuarentena

¿Qué puede hacer usted cuando un niño o una niña baila alrededor suyo (podrían ser su hija o su hijo), como lo hace un trompito en el patio de la escuela en septiembre? Esos bailes ahora se llevan a cabo en casas y departamentos, en el espacio del hogar. ¿Qué puedo hacer yo?, seguramente el adulto se pregunta; pues bien, hágalo junto a ellas y ellos y vuelva a ser niño o niña otra vez.

Es lo que nos hace falta en este tiempo, bailar como niños y niñas en una ronda infinita de manos y arreboles, de floreo de llamas y llamos, de arroz con leche, de niñas María o de rondas de San Miguel.

Cuando imparto mis orientaciones pedagógicas, en las añoradas clases con las y los estudiantes, aquellas que tanto echamos de menos,en su modalidad presencial, he sugerido y orientado una opción y propuesta de encuentro y reencuentro con aquel momento perdido en “illo tempore”:la infancia.

La música y la danza son elementos constitutivos esenciales en la vida humana. Dos líneas de expresión que a través de la historia de la vida del universo, de nuestras fronteras y límites, se constituyen en opción de expresión de nuestra interioridad y nuestras ideas del mundo, como seres humanos.

Desde que estamos en el vientre materno, oímos lo que nos propone la familia y el entorno. En los brazos de la madre oímos los primeros cantos, sutiles mantras que nos tranquilizan y nos hacen dormir. Los arrorró tradicionales, que al mecernos nos llevan al balanceo en ¾ , aquel vals primordial que navegábamos en el vientre. Evocamos aquí el principio de todo, todo lo que nos propone la vida, desde el principio de los tiempos: vivirla en constante vínculo y apego.

En mi caso, cuando escucho u oigo un tango, me acuerdo de mi padre. Cuando escucho y oigo a Raphael o Adamo, me acuerdo de mi madre. Tuve la fortuna de oír muchos estilos de música en mi hogar en la infancia y adolescencia: cumbia, rock and roll, rock en la radio Chilena con Alto Voltaje (Pablo Aguilera), la Nueva Canción Chilena, partiendo por Violeta Parra. Hoy soy Profesor de Música y autor, compositor y arreglador de mis propias creaciones, fundador y director del Grupo Chilhué, con 40 años de trayectoria.Bien, vamos al grano.

¿Qué músicas oír para buscar la tranquilidad o calmar mi ansiedad? ¿Qué músicas pueden, en un espacio pequeño, aplacar la ansiedad de mis hijos? ¿Qué músicos oír para multiplicar los afectos terapéuticos?Solo quiero hacerle la siguiente pregunta, entre otras. ¿Cuál ha sido el lugar en que más protegido y más tranquilo se ha sentido en su vida?

La respuesta la descubrí haciendo clases, mientras crecía en experiencias pedagógicas, actividades y el conocimiento con mis estudiantes. Las estudiantes de Educación Parvularia en la UCSH constantemente me consultaban y preguntaban: ¿Profesor, qué música puedo usar para…? Esta fue una pregunta recurrente y persistente; aquello me motivóa la búsqueda de respuestas, a la investigación e indagación científica.

Entonces, ¿qué música oír para recuperar estados de tranquilidad y relajación? Pues bien, aquella que me hace volver al útero, aquella que oí estando allí, en el lugar más protegido y tranquilo. Los bebés en el útero, comienzan a oír, aproximadamente al cuarto mes. ¿Qué oyen? La voz de la madre y su contenido emocional; los sonidos que se producen en el hogar. Estos se oyen transformados en sonidos de altas frecuencias, notas altas, agudas. ¿Por qué?Porque todo sonido que atraviesa un líquido, en este caso el líquido amniótico, se percibe con mayor claridad si se trata de frecuencias altas, sonidos agudos…como las voces de los delfines. Lo más cercano a esto esla voz de la madre, el canto materno, aquella voz que nos cobija y protege y que nos hace dormir tranquilos.

¿Qué música es la que más se acerca a esta frecuencia? La música de los grandes maestros: la música clásica. Viva esta experiencia con sus hijos pequeños de vuelta al útero. Esta música no solo se restringe a las obras de los grandes compositores de este estilo musical, también, es la música que a usted, a todos y todas, acompañó en esta primera conexión con el mundo, en el momento mágico de ser hijo/a.

¿Qué música activa lo motriz?Esto es: correr, saltar y caminar;pues bien, la música folklórica. Sí, la música que nos conecta con la tierra, la madre tierra, la cueca madre:el huayno (trote), cacharpalla, la trastrasera, la mazamorra, el pavo, bailes de vínculo de encuentro con el otro-otra, con los otros-otras, con lo otro-otra. Lo que Margot Loyola llamó: bailes de tierra.

Nuestros jóvenes oyen hoy múltiples estilos de música que no tienen por qué ser una limitante de expresión y manifestación. Si esta música provoca los estados emocionales pertinentes a su edad, bienvenida sea.

En el territorio educativo, sobre todo en la formación inicial, el uso de la música debe ser intencionado a las áreas de desarrollo que corresponda: emocional, cognitiva, motor, autoestima, etc. Para posibilitar lo anterior, tenemos múltiples alternativas: intervenir en el entorno, producir sonidos, fonemas, ruidos con la voz, percutir distintos pulsos y acentos con las manos, los pies, caminar, saltar, manipular objetos comunes produciendo sonidos y ruidos, incursionar “haciendo sonar” juguetes, accesorios de percusión o instrumentos musicales varios, oír el silencio en silencio. Manifestaciones que desde la primera infancia deben ser practicadas, desde el útero, luego del nacimiento y durante el transcurso de toda la vida. El bailar, cantar, palmear y percutir deben ser parte de la cultura infantil temprana.Por qué, entonces, no recurrir a la magia de la música en cuarentena, haciendo de ella una forma distina y lúdica de comunicación con nuestros niños.