Tammy Araya, profesional PACE UCSH

Tammy Araya

Profesional área de Extensión y Formación para la Ciudadanía, PACE, UCSH

No basta con acortar la primera brecha

Han pasado más de cinco meses desde la suspensión de clases presenciales, tanto en escuelas y liceos, como en las Instituciones de Educación Superior. Al principio, nadie sabía qué hacer y nos demoramos en reaccionar. En este contexto, se volvió urgente para las comunidades educativas avanzar en la virtualización de los contenidos y el aprendizaje. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de equipos directivos y docentes, la gran desigualdad que atraviesa a este país se manifestó también en la falta de acceso a las clases virtuales y contenidos digitales de una gran parte del estudiantado.

Cifras plantean que el 40% de estudiantes de establecimientos públicos aún no tienen acceso a internet. Esto ha sido experimentado directamente por nuestro equipo de Preparación en la Enseñanza Media PACE UCSH, quienes trabajamos con 27 comunidades educativas de comunas en su mayoría ubicadas en la periferia de la Región Metropolitana, las que han manifestado dificultades para poder vincularse con gran cantidad del estudiantado, el que accede al material elaborado por los establecimientos a través de los Smartphone de sus padres, quienes se los pasan una vez que llegan de sus trabajos.

Hay realidades en que estas dificultades se agudizan, como el caso de estudiantes de sectores rurales (en Chile existen 3.654 escuelas rurales) que tienen infraestructuras muchas veces deficientes para la conectividad digital. También es una dificultad extra para el estudiantado con diversidad funcional, que se enfrenta a impedimentos de accesibilidad y de usabilidad. Así también para el estudiantado migrante no hispano hablante que se enfrenta a la barrera idiomática debido a que los contenidos son elaborados principalmente en idioma español.

Resulta urgente seguir ampliando el acceso tanto a los dispositivos como a la conexión a internet de miles de hogares en el país. Expertos proyectan que los efectos de la pandemia se extenderán por tres o cuatro años más. Algunos plantean que recién en el año 2025 vamos a estar volviendo a lo que conocíamos antes de la pandemia. Esto dejará una huella importante, nos planteará nuevas formas de promover el aprendizaje y de interactuar.

Sin embargo, aún resolviendo esta llamada “primera brecha digital”, a través de diversas iniciativas público-privadas, debemos enfrentarnos también a una segunda brecha digital, relacionada con la habilidad de alfabetización digital para poder usar Internet y los dispositivos digitales en toda su potencialidad. Antes, las habilidades digitales eran un extra del proceso formativo, pero no eran protagonistas, esto ha cambiado a la fuerza en los últimos meses. Se ha vuelto indispensable su desarrollo, pero se ha visto dificultado por la gran desigualdad en el acceso y manejo de las tecnologías que hacen posible una educación remota.

El estudiantado necesita desarrollar habilidades de búsqueda, evaluación crítica y síntesis de información, versatilidad en el uso de las plataformas, buenas prácticas de seguridad, cooperación, convivencia, ciudadanía virtual y global. Las competencias computacionales y de manejo de la información en Chile están significativamente bajo el promedio internacional. Estas habilidades son cruciales para desarrollar la autonomía, la gestión de la información y el pensamiento crítico, es decir, son parte fundamental del desarrollo integral del estudiantado.

Hoy es necesario relevar la habilidad de alfabetización digital en el currículum y dotar de herramientas y capacidades tecnológicas tanto al estudiantado como a los equipos docentes para así seguir avanzando en garantizar el derecho a la educación. Este nuevo escenario plantea la oportunidad de avanzar hacia una incorporación real de lo virtual, considerando la realidad material, los cambios curriculares y adecuaciones necesarias para poder lograrlo.