Víctor Martínez, académico Facultad de Educación UCSH

Víctor Martínez Gutieérrez

Académico Facultad de Educación UCSH

Oportunidades de la formación a distancia, aprendizajes que nos dejan las cuarentenas

Columna dedicada al Profesor Pedro Lastra, gracias a quien logré grandes cosas en mi formación como buen cristiano y honesto ciudadano.

Desde que comenzamos a tener restricciones de las clases presenciales, a mediados de marzo en Chile, los días pasan monótonamente a pasos acelerados. Por diversos motivos, que no son de mi área de investigación, el confinamiento nos ha llevado a sentir con más fuerza que lo acostumbrado el paso del tiempo sobre nuestros hombros a todos los que interactuamos en contextos educativos, tanto estudiantes como docentes y directivos.

Aunque muchos de nosotros, como docentes, no fuimos formados para enseñar y hacer clases a distancia, todos los que realizamos clases hemos sido desafiados a poder continuar con los aprendizajes de nuestras y nuestros estudiantes para poder seguir con los procesos con la mayor efectividad posible. Digitalizando muchas de nuestras clases, lecciones y actividades, de modo de poder llegar a todos los que lo requieran en todos los rincones de nuestro País (según el acceso a redes digitales en muchos casos).

En este contexto quiero hacer una invitación en miras del comienzo del segundo semestre, pensando que las clases presenciales no se realizarán todavía y que, aunque tengamos clases presenciales, las herramientas que hemos aprendido no se deben perder ni dejar de lado para volver a las formas tradicionales de enseñanza. La idea es poder comenzar a trabajar con teorías como flippedclassroom, que nos permitirá aprovechar estas nuevas herramientas de modo de hacer más efectivos los tiempos de aprendizaje presencial en las salas de clases.  Además de incorporar en nuestra formación de docentes en las casas académicas la teoría TPACK, enseñando además de conocimientos pedagógicos y disciplinares, trabajando con conocimientos tecnológicos que nos permitan enseñar más y mejor.

Entre los aspectos positivos que nos queda de este periodo, en cuanto a la formación pedagógica y la forma de hacer clases en todo contexto, quiero nombrar los siguientes para que no se nos pierdan de vista:

  • La digitalización de las clases nos permitirá tener una “videoteca” de cápsulas educativas que servirán en los casos en los cuales los docentes o los estudiantes no podamos estar todos juntos en la sala de clases. Como por ejemplo los estudiantes con problemas de movilidad o dificultades médicas temporales, podrán seguir el hilo de aprendizaje de los cursos en caso de necesidad.
  • El uso de herramientas de asistencia remota nos permite un acompañamiento más personalizado de los estudiantes. Muchos no estaban acostumbrados a conversar de modo no presencial con sus estudiantes, pero los métodos de reuniones digitales nos permiten estar más cerca de quien lo requiera sin necesidad de estar ahí solo físicamente.
  • El trabajo autónomo de nuestros estudiantes ha aumentado exponencialmente, forzándolos a mejorar sus capacidades de estudio individual, sus habilidades de búsqueda de información y autoaprendizaje. Esto es una oportunidad de formación que nos permitirá hacer que sean más autónomos y maduros al momento de aprender a futuro, lo que será una gran “arma” para enfrentar la formación superior.
  • Las clases asincrónicas han permitido que muchos sean respetados con sus ritmos y espacios para aprender, de modo que no todos están forzados a estudiar a la misma hora y con las mismas condiciones ambientales, además de dar las oportunidades de repetir las veces que sea necesaria la lección en caso de las cápsulas educativas, siendo esto una herramienta democrática de aprender para todos los que aprenden a distinto ritmo y velocidad.
  • El tener menos clases y que éstas sean más cortas nos ha permitido como docentes el optimizar nuestras planificaciones para ir directamente al punto de lo que queremos que aprendan. Además de poder ayudarnos forzadamente a buscar las herramientas digitales para enseñar de forma más efectiva. Esto es una gran oportunidad de ocupar nuestros tiempos en sala, más que en clases expositivas, en momentos de aplicación y práctica reflexiva de lo que se aprende, de modo de aumentar la calidad de nuestras clases presenciales.
  • Por último, aprendimos que muchas de nuestras reuniones pueden ser no presenciales, como por ejemplo en caso de grupos pequeños de seminario de grado y tesis, espacios que no siempre es necesario estar todos en el mismo lugar a la misma hora, dando así facilidades a quienes tienen que moverse largas distancias para poder llegar a sus casas de estudio, haciendo nuevamente más democráticos nuestros espacios de aprendizaje.

Para concluir dejarles la invitación a reflexionar sobre las cosas que hemos logrado. Mi hermano mayor me decía esta semana que en el contexto de las cuarentenas ha podido ver más que nunca en toda la vida a su hijo y poder estar en muchas de sus clases y en todo momento para poder acompañarlo en sus aprendizajes. Eso es una forma de ver el vaso medio lleno con la cual me quedo, creo todos podemos ver lo positivo que esto puede tener para potenciar nuestro trabajo, sobre todo ahora que viene el segundo semestre a la vuelta de la esquina.