Sala Cuna Universal: más allá de los números y los cálculos económicos

Tatiana Soto y Patricia Lami

En el marco de la presentación al congreso del proyecto denominado por la prensa sala cuna universal, surgen diversas reflexiones y análisis desde el ámbito económico, el mercado laboral y las necesidades pragmáticas derivadas de su futura implementación, cargadas de cálculos y estimaciones.

Al revisar la información disponible, desde la mirada de las entidades responsables de la formación profesional de Educadoras de Párvulos a nivel de pregrado, surge la necesidad de considerar aspectos relevantes que necesariamente deben ser discutidos con las Instituciones de Educación Superior que tienen a su cargo la formación inicial docente que dará vida a las futuras salas cunas. Ello si deseamos que cumplan su propósito e impacten positivamente a la sociedad, evitando reproducir guarderías actuales con problemas como la falta de personal idóneo, espacios físicos inapropiados, escases de recursos didácticos para potenciar el desarrollo y aprendizaje, espacios carentes de interacciones afectivas, entre otros.

Este nuevo cuerpo legal nos impone demandas a las carreras de formación de profesionales de la Educación Parvularia y en especial a quienes estamos entregando la Especialización en Atención Temprana y Didáctica Inicial. El rango etario al que apunta esta iniciativa debe ser considerado en su especificidad y características particulares si se desea generar un impacto positivo en los procesos educativos. Es necesario definir las competencias y necesidades formativas de las Educadoras de Párvulos que desarrollaran su labor profesional en el nivel de sala cuna, para que se hagan cargo adecuadamente de estos espacios y puedan ser un aporte real a la sociedad.

Por otra parte, es un desafío emergente incrementar los programas de prosecución de estudios entre los CFT y las universidades con compromiso social y vocación pública, como es el caso de la UCSH. La atención temprana requiere ser incorporada por las actuales profesionales en ejercicio y para ello debe haber una oferta pertinente que entregue a las futuras lideres pedagógicas espacios educativos de calidad.

Tal como las salas cunas deberán estar acreditadas para poder acceder a este beneficio, las entidades formadoras deben revisar sus planes y programas de estudio y los nuevos procesos de acreditación deberán tomar en cuenta los elementos de atención a la infancia temprana derivados de esta ley.

En este marco, surgen interrogantes más allá del financiamiento, los montos y la cantidad de profesionales necesarios. ¿Y los estudiantes universitarios que son padres y madres deberían ser incluidos? ¿El coeficiente técnico-educadoras adecuados en relación a la cantidad de niños y niñas? ¿Deben trabajar en ellas solo Educadoras y hacerse cargo de múltiples necesidades de los niños y niñas sin equipos de apoyo a la Educación? ¿Será obligatoria u opcional los conocimientos relativos a la Atención Temprana en la formación profesional de pregrado?

Más que tener respuesta, la mirada debe surgir desde la reflexión y la participación de los distintos actores asociados a las temáticas de primera infancia para evitar los errores del pasado y responder a los derechos de nuestros niños y niñas desde la cuna.

Patricia Lamig, Directora Escuela de Educación Parvularia

Tatiana Soto, Académica Escuela de Educación Parvularia