Salud auditiva: la importancia del autocuidado

Felipe Saavedra Villegas, Coordinador de Seminario y Vinculación con el Medio, Universidad Católica Silva Henríquez

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estimado que, aproximadamente, 278 millones de personas presentan déficit auditivo en el mundo; Donde el 50% de las pérdidas auditivas podrían evitarse mediante prevención, un diagnóstico precoz y una gestión eficaz y que, más de cuatro millones de años de vida saludable se perdieron debido a las pérdidas auditivas inducidas por ruido.

Según el II Estudio Nacional de la Discapacidad, realizado por SENADIS, las enfermedades de oído representan al 31,4% de las personas con discapacidad, mayores de 18 años en nuestro país, siendo la hipoacusia profunda bilateral la tercera causa de discapacidad en Chile.

Es sabido que la audición supone uno de los sentidos más importantes para la comunicación oral del ser humano, por lo que parece simple deducir que cuidar de ella es algo primordial. No obstante, en nuestra cultura existen una serie de malas prácticas que atentan contra nuestra salud auditiva.
Por ejemplo, es posible que muchos adolescentes y adultos utilizan elementos como cotonitos, cerillos u otros objetos para asear sus oídos. Pero pocos tienen conciente que las probabilidades de sufrir un accidente en donde se produzca un trauma son altas, donde en un gran porcentaje puede incluso dejar lesiones y perdidas auditivas de por vida.

Cabe señalar que, incluso escuchar música a altas intensidades, ya sea en eventos públicos o mediante el uso auriculares, también son potenciales causas de pérdidas irreversibles de la audición si no se toman precauciones.

En relación a la exposición ruidos intensos, la International Commission on Biological Effects of Noise, declara que incluso existen alteraciones no auditivas producidas por el ruido las cuales pueden producir dificultades a nivel sistémico como cardiopatías, alteraciones de la voz, efectos psicológicos, alteraciones del sueño, alteraciones del equilibrio, ritmo respiratorio, entre otros.

Ahora bien, desde las limitantes de nuestro saber podríamos ingenuamente pensar que los avances tecnológicos pueden dar solución a casi todas las enfermedades incluso las que alteren la audición. De hecho, en alguna oportunidad un usuario me comentó algo que a simple vista parece racional “si existen trasplantes de corazón, ¿porque no van a existir los de oído?”. Pero lamentablemente, en la actualidad eso no es posible de hacer, por lo que la pérdida de audición es algo que solo podemos compensar mediante ayudas auditivas como audífonos e implantes. No obstante, un aparato electrónico jamás va a reemplazar el complejo y perfecto sistema auditivo.

En conclusión, la salud auditiva parte por el autocuidado. El grado de relevancia que le demos a la prevención, sobre todo a edades tempranas, serán un factor protector que impactará en nuestra calidad de vida y favorecerá nuestros procesos de comunicación durante todo el ciclo vital.

Felipe Saavedra Villegas
Coordinador de Seminario y Vinculación con el Medio
Universidad Católica Silva Henríquez