Seis años como estudiante en la UCSH: Bachillerato, Pedagogía, Prope y PACE

Al salir de cuarto medio, llegan a nuestra vida una serie de nuevas preocupaciones y decisiones que tomar: ¿Qué hacer? ¿Estudiar? ¿Trabajar? ¿Ambas? Y si estudio, ¿qué carrera elijo? ¿Cómo me la pago? Esas fueron algunas de las preguntas que me hice al terminar el colegio.

Sabía que quería entrar a la universidad, pero realmente no sabía cómo, por eso, recuerdo con mucha emoción el día en que me llamaron de la UCSH. Me dijeron que tenía una beca, la posibilidad de estudiar en la educación superior y no saben lo que eso significó para mí y para mi familia. Mi papá es obrero en la construcción, mi mamá es cajera en un supermercado: ¿Qué posibilidad había de costear una carrera?

Tenía varias opciones sobre qué estudiar en mente, pero necesitaba más tiempo para decidir con seguridad, así que opté por ingresar al Bachillerato. Al principio fue muy difícil adaptarme al mundo universitario, me sentía ajena a esa realidad, sin embargo, ese año de formación me ayudó en todos los sentidos; conocí el sistema de la universidad, descubrí mi vocación docente, y, además, forjé lazos con personas maravillosas.

Años más tarde, en cuarto año de Pedagogía en Castellano, comencé a trabajar en el programa PACE; fui tutora de tres estudiantes y, con ellas, reviví todos esos temores que me albergaron cuando recién estaba comenzando. También, ese mismo año fui ayudante de Lenguaje en el Propedéutico; otra alternativa de ingreso a la educación superior con la que cuenta la UCSH.

Con todo lo vivido hasta ese tiempo, comprendí que entrar a la universidad siempre es un gran desafío, pero que es mucho más complejo cuando no tienes los recursos económicos ni las herramientas necesarias para desenvolverte en este contexto; que la desigualdad social comienza desde que nacemos en las periferias de Santiago y nos acompaña, injustamente, la mayor parte de nuestras vidas.

Ahí radica el valor de estos programas y espacios. El Bachi le otorga a los estudiantes la posibilidad de nivelar sus conocimientos y, así, comenzar con mayores herramientas la carrera; permite que la transición colegio-universidad sea más amable y no tan de golpe, además de entregarles mayor seguridad y confianza al momento de elegir la futura carrera.

Por otro lado, el PACE equilibra la cancha; da a estudiantes de sectores más vulnerados la opción de convertirse en profesionales, les entrega oportunidades que no tuvieron antes y los apoya en el proceso con lo que sea necesario. Va más allá de asegurar su permanencia en la universidad, es un Programa que los visibiliza y les enseña que son capaces, a pesar de tener todo en contra. Igualmente el Propedéutico, que desafía a los chicos a desarrollar sus habilidades, bajo la idea de que en todos los contextos existen estudiantes talentosos.

Actualmente, seis años después de ingresar a la UCSH, estoy a semanas de obtener mi título como profesora, no fue un camino fácil, sin embargo, creo y siento que no me equivoqué al elegir. Espero, desde esta nueva tribuna, contribuir a la formación de personas críticas, autónomas y empáticas, pero por sobre todo, pretendo instalar en mis estudiantes la idea de que son y siempre serán capaces de lograr lo que se propongan, por muy difícil que parezca; ayudándoles a ver oportunidades donde crean que no las hay, tal como lo fue el Bachillerato para mí y tal como lo está siendo el Prope y el  PACE hoy en la UCSH.

Stefany Lara Pilquinao

Bachiller en Ciencias y Humanidades, UCSH

Estudiante de Pedagogía en Castellano, UCSH

Ayudante de Lenguaje Propedéutico UCSH

CoTutora del Equipo de Tutorías Guía, PACE-UCSH