Heriberto Cabrera, académico Instituto Teológico Egidio Viganó UCSH

Heriberto Cabrera

Académico Instituto Teológico Egidio Viganó UCSH

So what? Implicaciones ecológicas de Fratelli Tutti en este tiempo de pandemia

La Encíclica Fratelli Tutti (FT) fue publicada el mes de octubre en plena pandemia. En ese momento, el estallido social en Chile era ya un hecho consumado y se preparaba un referéndum sobre la oportunidad o no de un proceso legislativo nuevo, quizás más solidario… hoy, a meses de ese escrutinio, somos conscientes del trabajo que nos espera, probablemente largo y complejo.

A la hora en que este artículo es publicado, parece casi irónico de estar celebrando el triste aniversario, de ese miércoles 11 de marzo del 2020, cuando la Organización Mundial de la Salud calificó el COVID-19 como “Pandemia”.

Una de las frases mas célebres del Papa Francisco en su Encíclica sobre nuestra planeta, Laudato Si´, dice que todo está conectado[1], ese principio y método, nos exige interpretar la nueva encíclica sobre la Fraternidad humana en un continuidad con el magisterio de Roma, es decir Laudato Si´ (2015) y el Sínodo de Amazonia (2019).  Como prueba de lo que digo señalo que el documento tiene 288 notas. De esas citaciones, 23 corresponden a Laudato Siʼ y 3 a Querida Amazonia.

¿“So what”?

Esta pregunta es como una provocación para hablar de la recepción, termino teológico que indica la acogida de parte de los creyentes y de la humanidad, del documento magisterial.

En ese contexto teológico pastoral, social y sanitario me parece legítimo interrogarse y señalar algunas implicaciones teóricas y prácticas de la encíclica.

Algunos aspectos de la encíclica que nos hacen ruido

  • El anhelo de fraternidad

La cuestión de la fraternidad y amistad social (FT n. 2) de la que habla el Papa, en todos sus ángulos, colores y declinaciones encuentran eco en nuestro corazón, en nuestra experiencia, en nuestro deseo de fraternidad. Esta fraternidad anhelada, espero por todos, no toca solo solo nuestra vida universitaria, si no también nuestras relaciones en familia y sociedad, me atrevo a decir incluso la relación con nosotros mismos y con Dios.

  • La corporeidad

Hace ruido, la corporeidad: sonido, perfume, textura, colores… elementos importantes de la fraternidad y que en este momento se ha reducido al mínimo y nos hacen falta terriblemente (FT n. 43). La pérdida de relaciones a causa del miedo (FT n. 39,41 y 256) ha obligado a relacionarse por una pantalla. Esta relación “mutilada”, nos ha privado de la riqueza del contacto físico, limitando fuertemente nuestra vida (FT n.43).

  • Sophia, phronèsis y poíesis

Nuestra sociedad consumista funciona teniendo como lógica dos paradigmas: tecnocrático[2] y tecno económico[3]. Así se piensa que el espacio es más importante que el tiempo y que la ideas son mas importante que las experiencias. La sociedad, que espera con ansias la vuelta a la normalidad o nueva normalidad, perdió la fantasía de aspirar a una nueva vida, a un nacer de nuevo (Jn 3, 1-21). Ella es el arquetipo de una sociedad a la deriva, es como una brújula que ha perdido tres puntos cardinales, tres sabidurías : la “sophia” griega, esa sabiduría teórica, la“phronèsis”, la sabiduría practica y por último la “poíesis”, la capacidad de crear, de hacer poesía en la vida y le queda solo el “YO”, que en esas circunstancias se vuelve individualista, hedonista y consumista.

¿Cómo cultivar la fraternidad después de un año de pandemia?

Cultivar la fraternidad de manera creativa es un desafío para todos . Desafío del que no se acostumbra a vivir solamente protegiéndose y protegiendo al otro de un potencial contagio. La poíesis es una invitación a crear una nueva manera de hacer y vivir la fraternidad. En la universidad esto se puede llamar “buen trato” y amabilidad (FT n. 223).

Pareciera que nuestra vocación como sociedad civil y como creyentes es ser la gota que marca la diferencia. La sociedad y la Iglesia no cambiaran, si no cambia el corazón de cada uno de nosotros. Por eso el Papa nos provoca a ir hacia el “OTRO”, porque la comunión es solo posible entre gente diferente. Eso significa ver al otro como prójimo y hacerse prójimo del otro como dirá la encíclica explicando la historia del buen samaritano (Capitulo 2 de FT).

No se puede construir un Chile si uno demoniza al que piensa diferente, FT nos invita a : “ valorar lo que nos une y ver las diferencias como oportunidades de crecimiento en el respeto de todos” (FT n.134). En ese sentido, el concepto de “familia universitaria”, puede ser inspirador, porque nos recuerda que la universidad gana y cada uno de nosotros gana, “win-win”, cuando nos sentimos en casa, cuando nadie se siente excluido, cuando todos contribuimos a un proyecto común.

La encíclica en fin es un llamado también para nosotros académicos, ¿podemos seguir enseñando las mismas cosas, de la misma manera? ¿La encíclica no nos pone delante un desafío de repensar nuestras teorías desde el punto de la fraternidad humana? Entre la polis griega en donde probablemente había un 35% de esclavos y una sociedad actual en donde una persona sobre 10 tiene hambre y 2 sobre 10 son obesas, ¿no habrá una respuesta más fraterna?[4].

[1] La idea que todo está “conectado” ya presente en Laudato Siʼ (n. 16, 91, 117, 138 y 240) aparece de nuevo en FT cuando se dice que hay una relación entre el mundo y nosotros mismos, porque : “cuidar el mundo que nos rodea y contiene es cuidarnos a nosotros mismos” (n. 17).

[2] Cf., Laudato Si´, n. 106.

[3] Cf., Laudato Si´, n. 203

[4] En cuanto a las estadísticas, se puede consultar diferentes artículos y libros, yo propongo : https://www.donnees-environnement.com/ ; http://www.univers-nature.com/chiffre-cle. Para datos muy precisos hay sitios como :http://www.statistiques.développement-durable.gouv.fr/publications/p/2669/488/chiffres-clés-l’environnement-édition-2016.html