Te Deum Ecuménico: un signo profético del Cardenal Silva

Nello Gargiulo, Secretario Ejecutivo de la Fundación Cardenal Raúl Silva Henríquez.

El 27 de septiembre se conmemora el natalicio del Cardenal Raúl Silva Henríquez (1907). Un buen motivo para reportar a la memoria una de sus singulares y proféticas iniciativa, cuando un 18 de septiembre hace ya 50 años, le dio a la histórica oración por la patria “Te Deum un carácter Ecuménico.

Te Deum en latín, significa “a ti Dios ‘’ y Ecuménico con su raíz griega ‘tierra habitada’’. Esta última expresión desde la promulgación de La Encíclica ‘’Laudato Si’’, evoluciona hacia un concepto de ‘’Casa Común’’ y la corresponsabilidad de todos a cuidarla, tomando conciencia, ya que su deterioro en los últimos decenios se han hecho evidentes con los repentinos cambios de Clima. El ‘’grito de la tierra’’ en la ‘’Laudato Si’’ involucra no solo el cosmos como hábitat, sino la realidad misma de la humanidad, que parece estar perdiendo el rumbo de su vocación a la plenitud tanto material, como espiritual. En esta línea el Papa Francisco, convoca para el 14 de mayo del 2020 a un evento mundial que tiene como lema “Reconstruir un Pacto educativo global”.

El propósito justamente apunta a reavivar el compromiso por y con las nuevas generaciones, promoviendo la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión. El Santo Padre en esta convocatoria precisa que para que este diálogo sea efectivo y adecuado debemos hablar de “construir un verdadero camino educativo” a partir de una red abierta de relaciones humanas y generando un lugar en donde se comparta en la diversidad y que esté saneado de la discriminación, con la introducción de la fraternidad; y aquí cita el Documento firmado con el Gran Imán de Al-Azhar, en Abu Dabi en febrero de este año. Una abertura más allá del ecumenismo tradicional con las Iglesia Cristianas. Aquí las grandes religiones por la paz están incluidas en el desafío común. Todas las grandes religiones en su esencia están a favor de la Paz, tal como en el Te Deum en oración por nuestro país.

La fraternidad, este tercer principio de la Revolución Francesa, muy olvidado y con fuertes amenazas cuando la dignidad de las personas humanas es golpeada y la libertad amenazada o menospreciada y existen grandes vacíos para entrar como los otros dos principios de la libertad y la igualdad, a ser parte de las Constituciones de muchos países, surgen signos que reclaman volver a retomarlo como el instrumento para que la solidaridad sea efectiva y eficaz. La solidaridad entre las generaciones requiere un camino educativo para el cual las instituciones educativas y los Investigadores estando siempre a la convocatoria del Papa, podrán comenzar a poner en marcha en los caminos de la educación un dialogo fecundo iluminado por el principio de la convivencia fraterna y con esto promover recorridos de formación adecuados para las diferentes circunstancias.

Sin duda, el Te Deum del 18 de septiembre 2019 ha sido un momento donde la diversidad y el espíritu fraterno han creado un ambiente de estímulo y de esperanza para la Sociedad Chilena presente en los agradecimientos a Dios, del Administrador Apostólico Monseñor Celestino Aós, unido también a las palabras de perdón y adhesión de los representantes tanto de las Iglesias Cristianas como la del Rabino y del Imán como representante de la comunidad judía e Islámica de Chile respetivamente.

Un momento con fuerte componente emocional, que en esta oportunidad ha tenido sintonía con aquellas palabras del Teólogo e intelectual inglés, Beato Cardenal Jhon Newman: “Co raed cor loquitur’’ ‘’el corazón habla al corazón’’. Una ‘’receta’’ la de Neuman que en el mundo de hoy tiene buenos motivos para hacer repensar el método mismo de una educación con sentido: pensar con la Inteligencia los temas que la razón pregunta a la Fe y dejar al mismo tiempo la comprensión de los grandes misterios al Corazón mismo.

Es así, que recordar en vísperas de su natalicio a Don Raúl Silva, es traer a la memoria sus anhelos para la Patria, en el profético discurso conocido como “El Sueño de Chile”, en el que además de interpretar el alma de Chile, indica los pilares sobre el cual construir el país que sueña, elevando con el Corazón su mirada al Creador y hace desprender de la Paternidad de Dios los caminos de la fraternidad, señalando que “un país fraterno es posible solo cuando se conoce la Paternidad bondadosa de nuestro Dios”.

Recordarlo hoy es una manera de aprender a conocer también su faceta de educador salesiano que formado en la Trilogía del Método Preventivo Educativo de San Juan Bosco: Religión-Razón-Amor alimentaba a diario el que fue su gran amor a la Iglesia y sobre todo a la juventud, quienes serán los que generen un futuro camino hacia la fraternidad para el cuidado de esta, nuestra única casa.

Nello Gargiulo
Secretario Ejecutivo de la Fundación cardenal Raúl Silva Henríquez.