“UBERestresados”… ¿Qué calidad de vida y qué calidad de trabajo?

Dr. Miguel Acevedo Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud Universidad Católica Silva Henríquez

Hoy leemos en la prensa que ha aumentado el desempleo, y me hace recordar otros datos que apuntan a un aumento del empleo por cuenta propia, habitualmente, representativo de empleo informal. Entre éstos, el emplearse como conductor del propio vehículo, en horarios no predefinidos, se hace cada vez más frecuente en nuestro medio, operando en una zona gris, que solo aumenta la conflictividad entre usuarios de las rutas de la ciudad (Uber, Cabify, Rappi, UberEats, etc.)

Un reciente estudio canadiense, “Stressful by design: Exploring health risks of ride-share work”, coloca el acento en las condiciones de trabajo que ponen en peligro la salud de este colectivo humano, tales como sedentarismo prolongado por horas, violencia de parte de los pasajeros, falta de beneficios o apoyo, y aislamiento. Llama la atención el que, en general, hay muy poca investigación sobre condiciones de salud y seguridad en este tipo de trabajadores.

Dicho estudio, cualitativo, enfocado en los riesgos para la salud de los conductores de viajes compartidos, usó entrevistas en profundidad y grupos focales con conductores, pasajeros, taxistas, gerentes y otros informantes clave. Los resultados muestran que estos conductores enfrentan riesgos físicos y de salud mental, algunos específicamente originados en esta forma de trabajo, así como otros similares a los que se observan en la conducción de taxis y otros trabajos de transporte.

Este tipo de trabajo es estresante, por la forma en que está diseñado, por presiones como el tráfico de la ciudad o trasladar niños pequeños sin asientos adecuados. El uso de la aplicación, causa distracciones por continuas indicaciones o llamadas por un siguiente viajero. A esto, se suma la presión de ser evaluado constantemente por cada pasajero y que una mala calificación disminuya sus posibilidades de ingreso. Esto añade un extra de exigencias mentales y afectivas.

Frente a este escenario, los conductores destacan la dificultad de detenerse a descansar cuando la tarifa está alta, determinando problemas de alimentación e incluso hidratación. Todo esto por trabajar sin detenerse, describen fatiga por movimientos repetitivos en miembros inferiores y espalda, aumento de peso y dolor muscular.

En conclusión, en la medida que más personas optan por trabajar o ser usuarios de este tipo de transporte, se requiere investigar para conocer más sobre las posibles implicaciones para la salud a corto y largo plazo; esto a su vez puede ayudar al diseño de políticas adecuadas y mejores herramientas que protejan la salud y seguridad de estos conductores.

Dr. Miguel Acevedo
Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud
Universidad Católica Silva Henríquez